11 Dec 2020 - 3:00 a. m.

Dulces tradiciones

No se imaginan lo que pasa por mi mente cuando llega la segunda semana de diciembre. En la primera uno dice: “Buenooo, todavía falta mucho para Navidad”, pero el 7 de diciembre, con velas en la mano, dando gracias e iluminando la vida y los proyectos que llegan, a mí ya se me atraviesa en el paladar todo diciembre en un abrir y cerrar de ojos. Dulce, salado o agridulce, todo cabe en una mesa donde las velas y el compartir en familia serán la motivación más importante de este año tan particular.

Que vengan a reclamar de uno en uno los que dicen que la natilla es horrible y no sabe a nada, pues se nota que se la comen mal hecha y sin ningún dulce que alegre y le dé dicha al paladar. Ahí es cuando mi espíritu de abuela metida en este cuerpito gozón se faja con el dulce de moras anual, las conservas de cascos de limón o un buen arequipe casero, que sin lugar a duda serán los mejores acompañamientos para lo que se viene este mes. A partir de esta semana, las tradiciones familiares llegan a los fogones y a las mesas con tal emoción que, sobre todo en este 2020, tienen mayor sentido y nos llenan de esperanza para un futuro mejor.

Quiero confesarles que una de las tradiciones que más me gustan es la de los tamales, pasteles o hallacas, para nuestros amigos venezolanos. Buscar las hojas para su envoltura, los aliños secretos de las abuelas, las carnes bien seleccionadas y picadas abre la puerta para que sea todo un ritual armarlos, calentarlos y compartirlos. Debo reconocer que es de las cosas que más amo de la Navidad, pues son días enteros de memorias, recuerdos y sabores que me llevan al corazón de mi casa. Claro está que a un manjar de estos no le puede faltar buen fuego para que se cocine deliciosamente y un pedazo de pan fresco (ojalá con jamón y queso, muy querido en la frontera con Venezuela) para acompañar. Aquí el afán pasa a un segundo plano. Las cenas o encuentros tienen otra velocidad, la de cada mezcla y conjuro que se usa para que todos en esta Navidad nos vayamos con la barriga llena y el corazón contento.

Si seguimos con las tradiciones, hablemos del pavo, el pernil y las carnes que, asadas, horneadas o cocidas, mantendrán el nivel de los profesionales de la familia en su mayor furor. El tío chef que quema el asado, la mamá que compra a medio terminar el pernil y queda siempre como la reina de la noche, y la fórmula infalible del plato frío que deja a todos contentos son maneras fáciles y deliciosas de ampliar el menú este año.

Para los que por caridad divina pedimos que por favor no nos escondan los dulces, este mes es nuestra oportunidad de oro. Golosinas, colaciones, torta negra, mielmesabe, helados y galletas, todos tienen un espacio y un tiempo para convidar. Bien sean como regalos, onces o meriendas, los bocados dulces llenarán de dicha a grandes y chicos, pues entre decoraciones, horneadas y pecados siempre habrá una sonrisa de oreja a oreja que pide un poco más.

Este año la dinámica, aunque distinta porque no estaremos a la misma hora y en el mismo lugar con todos los amigos, sí permitirá que los panaderos consumados hagan sus mejores panes y que las mamás e hijos sean grandes cocineros, después de un año de clases virtuales, recetas de WhatsApp y la posibilidad de haber compartido en familia más de una cocinada. Para quienes aún el sartén no es lo suyo, solo hay que revisar en redes sociales o en el chat de las amigas cuál es el emprendimiento navideño que está haciendo entrega de cenas completas. Les aseguro que saldrán felices pues, al igual que todos nosotros, tuvieron que poner todo el corazón en cada preparación para que ese emprendimiento siga disparado el año que viene.

No hay juicios ni jurados a la hora de cocinar. Hay amigos y recetas para compartir, pero, eso sí, hay que pedirle al Niño Dios juicio y cordura para mantener un equilibrio entre el abrazo apretado y el tapabocas de rigor. Alístense porque, aunque será muy diferente, no dejará de ser un gran momento en familia, lleno de recuerdos, recetas y nuevas promesas para el 2021, cuando ya no pediremos poder cocinar como los reyes, sino que seremos los reyes de la cocina también.

@Chefguty

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