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Agresión y censura en Norte de Santander

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02 de mayo de 2026 - 05:01 a. m.
Nos parece fundamental que este tipo de casos sean conocidos por el país entero pues la censura en los municipios pequeños se hace en medio del silencio y las intimidaciones.
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Nos unimos a la denuncia de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) contra el alcalde de El Zulia, Norte de Santander, Elkin Caballero. El mandatario, en medio de la atención a un desastre, empujó a periodistas, les arrojó agua encima, los estigmatizó desde su cuenta personal y los insultó frente a todas las autoridades. Al parecer se siente protegido por la autoridad que le da su cargo y la falta de atención que estos hechos reciben cuando se trata de municipios pequeños, pero un servidor público no puede traicionar así sus funciones ni mucho menos violentar la Constitución Política. La Procuraduría debe intervenir mientras que el mandatario necesita presentar disculpas y una estrategia de protección a todos los periodistas afectados.

Como cuenta la Flip en un comunicado, el alcalde y los periodistas se encontraban revisando el desastre ocasionado por el desborde del río Zulia, que dejó afectadas a 52 familias del municipio San Cayetano. Al ser interrogado por los periodistas, Caballero perdió los estribos. Empezó a gritar, a cuestionar por qué había comunicadores en ese lugar, a acusarlos de hacer parte de una conspiración política en su contra, a decirles que se “prostituían por tres pesos” y, finalmente, llegó a empujar a uno y a echarle agua a otros, afectando sus equipos.

Alcalde Caballero, en democracias con más sentido de la vergüenza, ese tipo de actuación tendría que ir seguido de una renuncia. Como sabemos que eso no está dentro de sus cálculos, lo mínimo es reconocer el error, ofrecer disculpas y dar serias garantías de protección al trabajo de los periodistas. Como bien explicó la Fundación, “en su calidad como funcionario, debe mantener un mayor nivel de tolerancia frente al escrutinio ciudadano y garantizar condiciones para el ejercicio periodístico”.

Nos parece fundamental que este tipo de casos sean conocidos por el país entero pues la censura en los municipios pequeños se hace en medio del silencio y las intimidaciones. El actuar de Caballero es el de tantos otros poderosos que ven los cargos públicos como espacios para abusar del poder, para presionar a quienes les hacen contrapeso y para no rendirle cuentas a la ciudadanía. Con las tasas de violencia que hay contra periodistas, el tipo de estigmatización que cometió el alcalde de El Zulia implica una seria amenaza para la seguridad de los afectados. También envía el mensaje equivocado de que el único periodismo que se puede hacer es uno que sea servil a los poderosos. Pero eso, claro, no es periodismo sino propaganda. La Constitución protege la libertad de prensa y los funcionarios necesitan cumplir ese mandato.

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Berta Lucía Estrada(2263)Hace 15 minutos
1. La agresión no es un "error", es un delito. 2. FLIP: No se trata de "tolerancia" sino de RESPETO.
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