El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El ejemplo de Brasil

BRASIL ESTÁ DE MODA. NO SÓLO EN COlombia, como resultado de la reciente visita del presidente Lula, sino también en todo el mundo, como consecuencia de los notables resultados económicos.

El Espectador

03 de agosto de 2008 - 04:48 p. m.
PUBLICIDAD

Son muchos los factores que hacen de la economía brasileña una de las estrellas más fulgurantes en el firmamento económico mundial: el descubrimiento reciente de un gran yacimiento petrolero (los estimativos señalan que éste, bautizado Carioca, sería suficiente para atender la demanda de todas las refinerías de los Estados Unidos por seis años); el crecimiento del sector agroindustrial, actualmente uno de los más dinámicos del mundo; la decisión de la calificadora de riesgo Standard & Poor’s de otorgarle el grado de inversión, en reconocimiento a los avances en el control de la inflación y, sobre todo, en el manejo de la deuda pública, etc.

Actualmente la economía brasileña está creciendo a tasas cercanas al 6%, a pesar de las convulsiones de la economía mundial, y la generación de empleo ha roto todos los récords.

La transformación de la economía brasileña comenzó con un profesor de sociología, Fernando Henrique Cardoso, renombrado marxista en su juventud que gobernó con pragmatismo y eficiencia, sin apegos dogmáticos. Cardoso logró estabilizar la economía brasileña y sentó las bases para los éxitos recientes. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva entendió, desde un comienzo, la necesidad de la estabilidad macroeconómica y del buen clima de inversión.

Read more!

Cuando en marzo pasado el enfrentamiento entre los presidentes Uribe y Chávez pareció escalar peligrosamente, Lula se negó a tomar partido y simplemente dijo que ese tipo de conflictos eran muy perjudiciales pues espantaban a los inversionistas. Lula rechazó la posibilidad, planteada por sus seguidores, de una reelección inconstitucional, con el argumento de que “no ansiaba convertirse en un dictadorcito”.

Hace unos días, cuando el banco central de Brasil decidió aumentar la tasa de interés, Lula salió en su defensa y dijo que era “cuestión de honor proteger la capacidad adquisitiva de los trabajadores brasileños”. Lula ha manejado la economía con responsabilidad, sin descuidar el énfasis social y sin caer en las eternas discusiones ideológicas que, hoy en día, amenazan con crear otra crisis en Argentina, para no ir muy lejos.

Colombia, como Brasil, es un país de regiones, con varios centros productivos, con una diversidad extraordinaria. Colombia, como Brasil, tiene una mitad poblada y la otra deshabitada, amenazada por la rapacidad de colonos y narcotraficantes. Los niveles de desigualdad del ingreso son similares. Las desigualdades regionales, semejantes. En términos generales, especialmente en los sectores agrícola, minero y de servicios, la economía colombiana tiene, guardadas las proporciones, un potencial similar al de la economía brasileña.

En el tema agrícola, Colombia tiene mucho que aprenderle a Brasil, donde la modernización y el crecimiento de la agroindustria han sido extraordinarios. En ciencia y tecnología, el caso brasileño también es digno de emulación. Las universidades brasileñas son las mejores de América Latina. La Cancillería brasileña es la envidia de la región. Lula es hoy en día un líder con amplio reconocimiento mundial, que, entre otras cosas, está tratando de recomponer las fracasadas negociaciones de la Organización Mundial de Comercio.

En materia de administración pública, Brasil ha logrado consolidar una burocracia competente y preparada, sólo comparable a la chilena. En general, Brasil es un ejemplo a seguir, sobre todo en un continente donde la mayoría de los gobernantes parece dedicada a la retórica fácil, a las rencillas ideológicas, descuidando por lo tanto la tarea urgente del desarrollo.

Siempre se dijo, a manera de chiste, que Brasil era el futuro de la economía mundial y que siempre lo sería. Ahora que el chiste parece superado, que la economía brasileña parece dispuesta a dejar atrás su estatus de eterna promesa, los colombianos deberíamos mirar hacia allá. Es mucho lo que tenemos que aprender.

No ad for you

 

Por El Espectador

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.