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Elecciones regionales en Venezuela

VENEZUELA SIGUE SIENDO NOTICIA. Los vínculos con países como Rusia y China, más que despertar asombro, han generado preocupación en buena parte de los círculos políticos del continente. En los últimos tres años, el vecino país ha adquirido material bélico por una suma que supera los 6.700 millones de dólares.

El Espectador

02 de octubre de 2008 - 04:45 p. m.
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Para el gobierno de Venezuela los acuerdos alcanzados responden a la materialización de alianzas que viene construyendo hace ya un tiempo, con el ánimo de diversificar sus relaciones internacionales, dejar clara la autonomía de su política externa y asociarse con quienes le pueden hacer contrapeso a la política global y regional de los Estados Unidos.

Por otro lado, a nivel interno, polémicas actuaciones registradas por diferentes medios de comunicación llegaron en una fase poco apropiada, pese a que sus características hacen pensar en cálculos políticos de parte del mandatario venezolano. La expulsión del embajador de los Estados Unidos y la utilización de palabras ofensivas hacia sus nacionales —en rechazo al comportamiento del embajador norteamericano en Bolivia y como un gesto de solidaridad con Evo Morales—, se adiciona a la desafortunada expulsión de los directivos de Human Rights Watch. El momento interno es muy emblemático para Chávez: todas estas actuaciones se presentaron días antes de que se diera oficialmente inicio, el pasado 23 de septiembre, a la campaña electoral para elegir 22 autoridades regionales y 328 alcaldes en el país, entre otros cargos locales, el próximo 23 de noviembre.

No deja de ser significativo que las palabras en contra de los Estados Unidos se pronunciaran en el marco de un acto de proselitismo político en el que el mandatario estaba presentando al candidato de su partido para la gobernación de Carabobo. Tampoco es casual que Vivanco tuviera que dejar el país rumbo a Brasil, en un acto inédito por parte de un gobierno elegido democráticamente, tres días antes de que se iniciara oficialmente la campaña electoral.

¿Qué se juega Chávez en estas elecciones? Son las primeras que se realizan después del referendo de diciembre, única derrota que ha tenido en un total de 11 elecciones. Estos comicios serán el termómetro del estado actual del chavismo y la base para su desarrollo futuro. Pese a que debería tratarse de una rendición de cuentas de la gestión de gobernadores y alcaldes, las elecciones regionales están adquiriendo el carácter de una “contienda presidencial”, en las que el gobierno busca reafirmar su proyecto.

También son las primeras en las que el gobierno pone a prueba su estrategia política del Partido Socialista Unido de Venezuela —PSUV—. Es decir, la del partido político creado para abrazar el proyecto revolucionario y darle continuidad en el tiempo. La preocupación de Chávez se ha intensificado en el tiempo y tiene un asidero: su posible muerte o su salida por un golpe de Estado. Tanto el golpe de 2002 como la última conspiración descubierta, en la que se hablaba de un magnicidio, han puesto en la lista de prioridades  la urgencia de que su proyecto requiera una base institucional con vida propia más allá del líder que lo impulsó. ¿Probará el partido que ya está suficientemente consolidado para ser la garantía y sostén del proyecto político en el corto y largo plazo?

El reto es igual de importante para la oposición. Después del logro en el referendo de diciembre, la mayoría de la oposición sabe que las urnas representan una posible salida institucional. La importancia para los dos campos vaticina épocas de mayor polarización y la desaparición de los pocos puentes que aún existen entre los bandos opuestos.

No hay vaticinios claros: los crecientes problemas de inseguridad y de corrupción se enfrentan a una maquinaria bien aceitada con un líder carismático y un nuevo partido organizado. Para los analistas políticos, un campo rico de análisis y para los apostadores, un espectáculo digno de presenciar: todos estarán expectantes ante lo que viene, que determinará buena parte de los años siguientes del gobierno de Chávez.

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