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A propósito del desempleo

EL DANE REVELÓ EL VIERNES PASADO los resultados de la encuesta mensual sobre el mercado laboral. Éstos muestran que la tasa de desempleo subió casi un punto porcentual y ya se ubica en un nivel superior a 12%. Entre julio de 2007 y julio de 2008, el número de desocupados aumentó en 250 mil personas.

El Espectador

31 de agosto de 2008 - 12:39 p. m.
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El número de ocupados también creció durante el mismo período. Pero el de personas buscando empleo superó ampliamente el de empleos creados, lo que explica el incremento en la desocupación. En suma, el desempleo ha vuelto a subir después de cinco años de caída continua, lo que tiene, por supuesto, preocupados al Gobierno y alarmados a los analistas económicos.

El presidente Uribe se apresuró a dar una explicación de lo ocurrido. En sendas declaraciones, pronunciadas el viernes en la noche y el sábado en la mañana, manifestó su preocupación por el aumento del desempleo y sugirió que el incremento de la tasa de interés por parte del Banco de la República es el factor determinante del deterioro de la situación laboral.

 “La cifra de empleo del mes de julio dijo el Presidente es una alarma que puede indicarnos que con una tasa de interés tan alta se frena en el país el consumo, se frena la creación de empleo y se frena la tendencia de disminución de la pobreza”. Asimismo, señaló que el Banco de la República debería considerar una disminución de la tasa de interés. “Los resultados que ya se obtuvieron —en referencia a la menor tasa del crecimiento del crédito y a las menores expectativas inflacionarias— deberían permitir que el Banco de la República empezara a bajar las tasas de interés”.

Pero el aumento del desempleo no es sólo un problema coyuntural, originado en la conducción de la política monetaria o en una coyuntura cambiaria excepcional. El problema del desempleo es estructural. Es, desde tiempo atrás, uno de los principales problemas de la economía colombiana. Incluso, antes del resultado del mes de julio la tasa de Colombia en este aspecto era muy alta en el ámbito regional.

La informalidad laboral supera el 50% y no ha caído en los últimos años a pesar del excelente comportamiento de la economía. Tratar de echarle la culpa al Banco de la República puede tener réditos políticos, pero es un sinsentido económico, equivale a negar el carácter estructural del problema del desempleo, su conexión con una serie de políticas adversas a la generación de empleo que se implantaron desde mediados de los años noventa y se consolidaron durante el gobierno de Uribe.

El problema del desempleo está asociado, en primera instancia, con los altos impuestos al trabajo que existen en Colombia. Y, en particular, con la tendencia a financiar algunos programes sociales mediante el expediente equivocado de gravar la generación de empleo formal. Los llamados parafiscales son un ejemplo de esta tendencia. Pero también las contribuciones solidarias a la seguridad social. Una investigación reciente muestra que un aumento de 10% de los impuestos a la nómina reduce hasta en 5% el número de empleos formales.

Pero el problema, además, tiene que ver con la asimetría en el tratamiento tributario al capital y al trabajo. Las normas aprobadas durante los últimos años brindan auxilios tributarios al capital, al mismo tiempo que encarecen la generación de empleo. Finalmente, la inversión extranjera se ha concentrado en sectores como el minero que, por su misma naturaleza, no generan mucho empleo.

En lugar de echarle la culpa al Banco de la República, el Gobierno debería centrar su atención en los factores estructurales que explican las altas tasas de desempleo del país. La cifra de julio es simplemente el síntoma (casi la reiteración) de un problema mayor que el Gobierno insiste en negar. No sobra repetir, entonces, que el problema del desempleo es estructural y que el Gobierno debería, en lugar de buscar la culpa por fuera de casa, hacer un examen crítico de sus propias políticas. La calentura, en este caso, tampoco parece estar en las sábanas.

 

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