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La consulta del conservatismo

AUN CUANDO NO HA TENIDO MAyor difusión —opacado por la   publicitada consulta interna del Polo— el Partido Conservador saldrá mañana a elegir, por primera vez en el país, su Directorio Nacional por voto popular, así como también los departamentales, municipales y locales.

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El Espectador
24 de octubre de 2008 - 10:53 p. m.
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Valiente jugada, sin duda, la del conservatismo al  abrir su mando a la decisión popular. Lo que demuestra, a pesar de las duras críticas que ha recibido por su aparente apego burocrático para fundirse con el presidente Uribe, que el partido está vivo y en evolución.

Y es que, contrario a lo que altos funcionarios del Gobierno quieren hacernos creer, difundiendo irresponsablemente la versión de que en Colombia solamente hay partidos de garaje, el Partido Conservador colombiano ha experimentado un progreso significativo en los últimos años. Es, por ejemplo, el partido que más veces ha hecho uso de mecanismos de participación directa para elegir sus directivas; de hecho, para apoyar la primera reelección del presidente Uribe, llevó a cabo una consulta popular en la que obtuvo un récord de más de un millón de votos. Un éxito que refrendó luego al obtener el mayor número de alcaldías en las últimas elecciones, sobrepasando al Partido Liberal. El conservatismo, se esté o no de acuerdo con sus postulados y con su manera de hacer política, ha dado ejemplos de cohesión a lo largo de los gobiernos Pastrana y Uribe y ha sabido fortalecer su organización.

Naturalmente aún subsisten rezagos de las viejas divisiones entre las casas Ospina-Pastrana y la Gómez, representada tal vez en la distancia actual entre el ex presidente Andrés Pastrana y el ex ministro Carlos Holguín. Pero el conservatismo  abraza el concepto de Álvaro Gómez según el cual en Colombia hay más conservatismo que partido. Ejemplo de ello es la orientación reconocidamente de derecha del presidente Uribe, aunque él y sus escuderos se empeñen en que la derecha y la izquierda ya desaparecieron y que ahora solo hay uribismo y antiuribismo.

Es indudable que el Presidente se ha convertido en su tutor, pero por esa vía puede llegar a ser también su enterrador, pues los partidos existen es para pelear por el poder. La ausencia de candidatos presidenciales parece tener mentalmente paralizado al partido en su aspiración de optar por la cúspide de la administración pública. Si las reelecciones de Uribe se vuelven crónicas —pues sin desfachatez se habla hoy de si es mejor la de 2010, la de 2014, o ambas— el primer damnificado puede ser este partido de 160 años. A los conservadores les ha servido ser parte crucial de la coalición de gobierno, retribuida con varios ministerios e institutos. Pero a punta de defender el Gobierno, se pueden agotar las  tesis propias.

Por fortuna, el Partido Conservador tiene cabezas pensantes en la política, la economía, la infraestructura, los temas sociales, la defensa y las relaciones internacionales. Cabezas que se reunieron hace unas semanas con los cuadros políticos cerca de Bogotá, para definir los derroteros programáticos para los próximos cuatro años y para el largo plazo. Por todas estas razones, es encomiable que mañana de nuevo el partido se someta a ser contado, dando un ejemplo de democracia interna, actuante y efectiva.  No tenemos empacho, pues, en reconocer que, como dice una propaganda, en el conservatismo están pasando cosas, cosas positivas. Si bien somos distantes de sus postulados ideológicos, celebramos que el Partido Conservador luzca fortalecido y en plena evolución, en estos tiempos de desprecio por las instituciones. Ahora, deberá sumar a ello  personas que convoquen y convenzan, pues la política en Colombia cada vez es menos de partidos y más de personas. Buscar entre sus intelectuales, líderes y jóvenes, y encontrar a quién ponerle al frente a los Santos, los Vargas Lleras, los del Polo y los liberales. Hay  partido, ahora lo que se necesita es la mujer o el hombre para proponerles a los colombianos.

Por El Espectador

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