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Barranquilla, de Carnaval

CON LA LECTURA DEL BANDO, EL pasado 16 de enero, se dio inicio a la temporada de precarnaval en Barranquilla.

El Espectador

12 de febrero de 2010 - 06:00 p. m.
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Esta ciudad, que con cerca de 2 millones hoy por hoy es la cuarta con más habitantes del país, es la sede de un evento que desde hace más de un siglo es mucho más que una fiesta y se constituye en la voz del Caribe mismo.

La mezcla de culturas, sonidos, cadencias e influencias de distintos lugares del mundo permitió que el Carnaval sea hoy Patrimonio de la Nación y Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. La combinación de colores y ritmos no es sólo una fiesta, ni mucho menos eso que los noticieros de televisión se han empeñado en mostrar en tarimas enormes, que bien podrían estar situadas en cualquier otra ciudad, albergando a los mismos artistas. El Carnaval es mucho más que eso.

Desde el año pasado, cientos de personas planean la próxima versión, en la que exponen sus mejores bailes y tradiciones. Tradiciones que exceden la canción de moda y se remontan a las batallas de conquista de los españoles, a las guerras libradas entre las propias ciudades del Caribe, que recuerdan los bailes prohibidos de esclavos y delincuentes.

Durante los meses de enero y febrero de cada año es posible ver en las calles de Barranquilla una oferta cultural que va desde los recitales de poesía y los conversatorios literarios, hasta las danzas tradicionales y las de niños disfrazados de reinas y reyes momos. De otro lado, como en el resto del país, se realizan fiestas en clubes privados, pero también en las plazas de la ciudad. Es así como la rueda de cumbia realizada en la Plaza de la Paz ambienta la noche previa al inicio del Carnaval.

El Carnaval parece atender las palabras de Sonia Bazanta Vides, más conocida como Totó la Momposina, invitada especial a la rueda de cumbia del año 2009: “Algo que tengo muy claro en cuanto a mi herencia musical es que la música es como el hombre: debe crecer y no quedarse en un museo o en lamentaciones”.

De esta forma, los barranquilleros y turistas se lanzan a las calles a la conquista de la ciudad, de los bailes, y el ambiente de carnaval que se vive en cada esquina. Esta situación plantea varios retos que las autoridades no deben dejar de lado en razón de los aires de fiesta, como la obvia promoción de la convivencia y mejoramiento de los índices de violencia y delincuencia. Pero también las cuestiones que más atañen al propio Carnaval, como la difusión de las costumbres y el patrimonio oral e inmaterial, con el fin de que este evento no se convierta en una fiesta igual a muchas otras, sino que conserve sus tradiciones, permitiendo que éstas evolucionen con las nuevas influencias. El nuevo Carnaval de las Artes de Barranquilla, que se realiza simultáneamente con el Hay Festival, es un buen ejemplo de cómo se adicionan nuevos eventos que enriquecen la oferta cultural en la ciudad.

Adicionalmente, es prioritario que quienes no pueden asistir al Carnaval también lo gocen. Las transmisiones en vivo tradicionales aún restringen al espectador a algunos eventos que no permiten conocer la integralidad y el ambiente amigable de la ciudad. Las nuevas tecnologías posibilitan la difusión de videos de buena calidad, trasmisiones en vivo y espectáculos que permitirían que el Carnaval sea vivido en otras latitudes.

El apoyo de la empresa privada, el Ministerio de Cultura y la administración local ha sido determinante para el crecimiento del Carnaval. El respeto por la tradición, sin embargo, ha sido el ingrediente principal para convertir este evento en lo que hoy en día es: mucho más que una gran fiesta.

Por El Espectador

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