Candidatos: ¿defienden la neutralidad de la red?

La neutralidad y su defensa deben hacer parte de las campañas políticas, pues la libertad y la igualdad en internet han quedado amenazadas tras la decisión en EE. UU. / AFP

Todos los candidatos a la Presidencia y al Congreso deberían declarar su respaldo público, irrestricto e inequívoco a mantener la neutralidad de la red como un principio básico para garantizar las libertades de los colombianos. Es de esperar que, con el desmantelamiento de la neutralidad en Estados Unidos, a Colombia también llegue el interés por modificar uno de los pilares de la igualdad en internet.

Pese a que más de 20 millones de personas expresaron su oposición a la medida, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU., haciendo caso al agresivo y multimillonario lobby de las empresas prestadoras de servicios de internet, destruyó la reglamentación conocida como “neutralidad de la red”. Eso hacía referencia a una serie de medidas que garantizaban que todo el contenido publicado en internet sería tratado de la misma manera, sin poder exigir costos adicionales a los usuarios ni sabotear la competencia.

Ahora, sin esa regla, las empresas podrán cobrar más dinero por acceder a ciertas páginas, así como reducir la velocidad de internet para ciertos servicios como Netflix o YouTube. Adicionalmente, las compañías podrán pagar para que sus páginas sean priorizadas en velocidad por encima de las de la competencia, asegurando que los gigantes ya establecidos no se vean amenazados por nuevas alternativas.

Comcast, uno de los prestadores del servicio de internet más grandes en Estados Unidos, tenía una declaración de principios donde se comprometía a “no disminuir la velocidad de acceso a los contenidos”, “no priorizar cierto tráfico en internet a través de pagos adicionales” y “velar porque la red sea accesible para personas de escasos recursos”. Tras la decisión de la FCC, esas tres promesas desaparecen. El riesgo es real.

Si usted usa internet, o si comparte la preocupación por garantizar la igualdad en todos los espacios, incluyendo los virtuales, debe convertirse en un férreo defensor de la neutralidad de la red.

Por fortuna, como explicó el ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, David Luna, “la neutralidad de la red está consagrada en la ley colombiana desde el año 2011; es por eso que no compartimos dicha decisión”. Luna también explicó que desmantelar la neutralidad pretende beneficiar a quienes tengan mayor capacidad de pago. Por eso, dijo que “en Colombia continuaremos trabajando por conservar este principio, que permite proteger tanto a los consumidores, como a la libre competencia. Sólo el Congreso de la República podría modificar dicha ley”. Celebramos su posición.

Sin embargo, ejemplos sobran del Congreso cambiando de parecer cuando hay suficientes incentivos detrás. Lo que pasó en Estados Unidos, precisamente, fue que las empresas interesadas invirtieron mucho dinero en lobby y en donaciones a ciertos políticos, quienes, curiosamente, apoyaron el desmantelamiento de la neutralidad de la red. No es un delirio creer que ese interés vaya a llegar a Colombia.

Por eso, la neutralidad y su defensa deben hacer parte de las campañas políticas. No harían mal tampoco, por cierto, las empresas prestadoras del servicio de internet en el país en fijar su posición y comprometerse de manera pública a no pedir una reforma a la ley.

Lo que está en juego es la libertad y la igualdad en internet, principios que han convertido la red en una herramienta democratizadora esencial. No podemos permitir que el mal ejemplo estadounidense afecte los derechos de los colombianos.

 

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