Cómo pagarles más a las mujeres

Una de las raíces del problema es la falta de información y la cultura del silencio alrededor de los sueldos. Muchas mujeres  en el campo laboral no tienen manera de saber que están siendo discriminadas y subvaloradas. / iStock

Es común, en todos los países del mundo, que las mujeres reciban sueldos inferiores a los de los hombres, pese a que realizan el mismo trabajo. Este problema, conocido como la brecha salarial, ha estado en medio del debate de políticas públicas desde hace décadas; pero estamos perdiendo la lucha. De hecho, según el Informe Global sobre la Brecha de Género que elabora el Foro Económico Mundial, en el 2017 tuvimos tantos retrocesos a nivel mundial que la igualdad no se alcanzará, al ritmo que vamos, en por lo menos dos siglos.

Doscientos años para que las mujeres tengan la remuneración que merecen. Eso es fracasar como sociedad.

Como reporta el medio Público, Saadia Zahidi, encargada del Foro Económico Mundial en temas de educación, explicó que “en 2017 no hemos visto avances hacia la paridad; más bien al contrario, la evolución se ha detenido. Incluso, el camino se ha revertido. La lucha contra la desigualdad por razones de sexo demanda imperativos de orden económico, pero también moral”.

Eso no sólo es preocupante e injusto, sino que va en contravía del crecimiento económico de los países. Los estudios y la lógica concuerdan en lo mismo: mejorar el poder adquisitivo de las mujeres y las oportunidades laborales beneficia a las empresas y a la sociedad en general. No estamos, entonces, haciendo lo suficiente para corregir la discriminación.

No obstante, el año empezó con dos buenas noticias en este aspecto que deberían ser replicadas en todo el mundo, incluyendo a Colombia. Islandia promulgó una ley que sanciona a las empresas donde los hombres reciban mayor remuneración que sus colegas por realizar el mismo trabajo. Por su parte, Alemania instauró una reglamentación para que, en las empresas con más de 200 trabajadores, las personas puedan conocer los sueldos promedio en los mismos rangos de responsabilidades para ver si están siendo discriminadas.

En el país nórdico, la coalición de gobierno explicó en su programa que “la igualdad en el sentido amplio es una parte integral de una sociedad justa. Para luchar contra la discriminación salarial basada en el género, cualquier compañía con 25 o más empleados deberá certificar la igualdad de salario cada año”, como retoma El País de España. En la práctica, la normativa prohíbe la discriminación por género o cualquier otro criterio (orientación sexual, raza, etc.) en el momento de definir los salarios. Si en los reportes se encuentra una disparidad, las empresas tendrán que pagar una sanción.

Estas medidas son interesantes especialmente por dos motivos. Primero, porque es el Estado no sólo siendo inequívoco en su condena a la discriminación, sino además dándole dientes a una regulación que busca eliminarla en la práctica. Más allá de las implicaciones simbólicas, es claro que para eliminar la brecha salarial se deben tomar medidas eficientes que intervengan en las dinámicas dañinas que han permitido su surgimiento.

Lo que nos lleva al segundo punto: esta normativa reconoce que una de las raíces del problema es la falta de información y la cultura del silencio alrededor de los sueldos. Muchas mujeres en el campo laboral no tienen manera de saber que están siendo discriminadas y subvaloradas. Eso, unido a todos los factores sociales que llevan a que para ellas sea más difícil conseguir trabajos, y que los empleadores las vean como mano de obra mucho más barata, fomenta la brecha.

Ante eso, la transparencia es un excelente primer paso. ¿Qué dicen los candidatos colombianos al respecto? Es momento de tomar medidas que funcionen para obtener una igualdad real que nos beneficie a todos.

 

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