¿Cómo solucionar el problema de Medimás?

La situación de Medimás, EPS que reemplazó a Cafesalud, sigue generando problemas para los usuarios y demuestra lo difícil que es prestar un servicio de salud de manera eficaz y sostenible en Colombia. La pregunta es cómo debe ser la intervención del Estado para ayudar a enfrentar los obstáculos y normalizar cuanto antes el servicio.

El jueves, la Procuraduría intervino en esa discusión de manera contundente. En una decisión, suspendió por tres meses al superintendente nacional de Salud, Norman Julio Muñoz, por permitir y autorizar el inicio de operaciones a Medimás EPS sin que contara con una red de prestadores de servicio en el país.

Según el procurador, Fernando Carrillo, como lo retoma Semana, “podemos hablar de la prácticamente inexistencia o fragilidad, en el mejor de los escenarios, de una verdadera red de servicios públicos y confirmamos que a la fecha y a pesar de la expedición por parte de la Superintendencia de la autorización de funcionamiento a Medimás, esta entidad no ha acreditado tener una red de servicios suficientes para atender a todos sus usuarios”.

Los motivos de la sanción son preocupantes. Para la Procuraduría, Muñoz, al no intervenir a Medimás, ha permitido que los problemas de la EPS persistan.

Sin embargo, hay quienes critican la sanción de Carrillo. Jaime Arias Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi), gremio de las EPS, dijo en Blu Radio que la decisión “no solucionará nada”, pues el arreglo “no lo tiene que dar la Superintendencia”.

Por su parte, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, dijo que “más allá de la investigación disciplinaria, más allá de los señalamientos, que no resuelven el problema, nuestra responsabilidad es garantizar que la EPS Medimás continúe fortaleciendo los procesos, termine de consolidar la red de atención y fortalezca sus mecanismos de gobierno”, por lo que, en su opinión, “hay que superar la crisis de confianza actual y alinear los objetivos de todas las instituciones estatales”.

El argumento es básicamente que la Superintendencia de Salud viene haciendo lo que puede. De hecho, gracias a la vigilancia de esa entidad es que se tiene información sobre cómo Medimás ha venido corrigiendo los problemas de contratación en la red de servicios, un proceso lento y complicado. Según la Supersalud, ha recibido más de 20.000 peticiones, quejas y reclamos contra Medimás, pero ha podido responder un 66 % de los casos.

El problema, en efecto, va más allá del ruido de una sanción disciplinaria. La pregunta de fondo es cómo vamos a solucionar los problemas actuales de Medimás, cómo se va a garantizar la prestación del servicio a largo plazo y evaluar qué errores se cometieron en el proceso. Como explicó Arias, “lo grave de esta situación es que aquí lo que se está tratando es la vida de las personas, no podemos decirles que venga en seis meses y miramos. La gente se está muriendo”.

Ese es el punto básico en todos los debates que rodean el sistema de salud. El mal servicio afecta la vida de las personas y perpetúa la desconfianza e inseguridad que los colombianos sienten. Las autoridades y los dueños de Medimás deben continuar trabajando para que todas las deficiencias denunciadas se superen. Y persiste la pregunta: ¿Cómo logramos que algo así no siga ocurriendo?

 

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