Conflicto por los parques nacionales

Asentar en los parques naturales a los campesinos sin tierra sería miope. Pero la conservación tampoco está garantizada si no genera beneficios para las poblaciones locales. / Foto: Fernando Riaño. Cortesía PNN.

Avanza en el Congreso una propuesta de decreto ley que reglamenta la delicada situación de los asentamientos campesinos en zonas de reserva forestal. A lo largo de los años de conflicto, el desplazamiento ha llevado a que grupos de campesinos se ubiquen dentro de los parques nacionales y ahora, en medio de la implementación del Acuerdo de Paz, el Gobierno propone expedir una normativa que reconozca sus derechos. Sin embargo, hay voces que han expresado preocupación.

Hay quienes argumentan que la reglamentación podría ser un golpe a los parques naturales. El centro de la controversia está en torno a lo que se denomina Área de Manejo Especial de La Macarena (AME), territorio principal de la colonización campesina liderada por las Farc. El asunto es si se utilizarán como espacios para la conservación de la naturaleza o para asentar a campesinos sin tierra afectados por el conflicto.

La falta de acceso a las tierras llevó a que numerosos campesinos optaran por la colonización. Las economías familiares, basadas en los subsidios de la naturaleza y la mano de obra familiar, estuvieron destinadas a un fracaso que fue aplazado por el cultivo comercial de la coca. Pero, en pleno siglo XXI, la reflexión por la naturaleza de las tierras arrebatadas al bosque húmedo tropical no aparece en la discusión.

En la Ley de Tierras, por ejemplo, se sigue partiendo del supuesto de que en todos los casos se trata de tierras con potencial productivo. La ciencia de la ecología, que no está presente en la discusión, ha demostrado que en estos ecosistemas difícilmente puede perdurar un sistema productivo basado en prácticas convencionales. La pregunta clave, en el caso de los parques, es si se entregan esos espacios como tierras, permitiendo la permanencia de los usos agrícolas y ganaderos, o si se les da el tratamiento de ecosistemas que deben ser reparados.

El escenario alternativo que propone la Unidad de Parques es que, partiendo de una caracterización de la tenencia y uso, en una fase de transición los campesinos permanezcan dedicados a actividades de conservación y restauración del ecosistema, mientras son trasladados a sitios definitivos.

Un punto central en la controversia es si esta decisión estaría sometida a la previa aceptación de las comunidades, lo cual no parece apropiado frente a la naturaleza ecológica del problema que comentamos, porque lo que está en juego no es solamente la gente versus la conservación de la naturaleza. Optar por asentar allí a la población como solución sería miope. Sería, además, un pésimo precedente que abriría el espejismo de la pretendida misma solución en otras áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales.

Pero tampoco la conservación, en caso de ser adoptada, está garantizada si no se hace generando beneficios para las poblaciones locales. En el mejor escenario, los campesinos deberían ser reubicados en tierras con potencial de producción agroecológica y los ecosistemas destinados a la conservación deberían retomar su trayectoria natural.

El gran complejo de parques nacionales debe mantenerse como uno de los focos de mayor riqueza de biodiversidad del mundo. La disputa por la tierra se convierte hoy en un escenario de paz en un conflicto por los ecosistemas. No es un asunto exclusivamente agrario, sino uno de justicia ambiental.

 

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