Cuba se encuentra asfixiada. Desde la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela, hace cuatro meses, el suministro de petróleo a la isla se bloqueó por completo. Aunque la producción local es de 40.000 barriles al día, el régimen estima que necesita unos 100.000. Eso llevó a que Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas, dijera esta semana que no tienen manera de mantener el sistema eléctrico. En La Habana hay apagones de hasta 20 horas. Esta situación ocurre “por el férreo bloqueo energético que estamos viviendo. Un bloqueo energético que viene posterior a un bloqueo que teníamos durante muchos años, y lo que hizo fue agudizar y tensar más la situación económica y energética del país”, dijo el ministro.
En paralelo, esta semana Granma, el medio del partido comunista cubano, dio una noticia que parecía increíble: “A partir de la solicitud presentada por el gobierno de EE. UU. de que se recibiera en La Habana una delegación presidida por el director de la CIA, John Ratcliffe, la Dirección de la Revolución aprobó la realización de esta visita y la reunión con su contraparte del Ministerio del Interior”. El director de la agencia de inteligencia se hizo fotografiar en territorio cubano para enviar un mensaje. Aunque no se difundieron versiones oficiales de la visita, The New York Times reporta que Estados Unidos pidió al régimen cubano eliminar los sitios de inteligencia rusa y china que hay en la isla.
Todo hace parte de la obsesión que Marco Rubio, secretario de Estado de la administración de Donald Trump y de origen cubano, tiene con “liberar” a la isla. Analistas han señalado que la complacencia de la Casa Blanca con el régimen de Delcy Rodríguez en Venezuela tiene que ver con que su verdadero interés está en derrocar la dictadura cubana. Por eso la intensificación del bloqueo económico, la aplicación de sanciones y la búsqueda de debilitar la imagen del actual gobierno. Ante la crisis, el Departamento de Estado ofreció 100 millones de dólares en ayuda para la isla: “La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o negar ayuda vital para salvar vidas y, en última instancia, rendir cuentas al pueblo cubano por obstaculizar dicha asistencia”, dijeron en un comunicado.
Para terminar de complicar el panorama, el jueves The New York Times dijo que fiscales en la Florida están planeando una imputación contra Raúl Castro, hermano de Fidel Castro que tiene 94 años y se encuentra en delicado estado de salud. El mensaje, dice el medio estadounidense, es recordarle al régimen lo que ocurrió en Venezuela. Una táctica más para presionar, mientras que Trump está frustrado por su fracaso en Irán y busca una “victoria” que le permita sacar pecho antes de las elecciones de noviembre próximo.
Mientras tanto, los cubanos sufren. El viernes, la Organización Mundial de la Salud dijo que el bloqueo ha provocado el retraso de 100.000 intervenciones quirúrgicas y que haya más riesgo de propagación de enfermedades infecciosas. Los colegios también han tenido que cerrar, mientras que el turismo, principal fuente de ingresos, se ha reducido.
¿Cómo termina esta historia, ante la indiferencia del mundo? No hay respuesta clara. Sin embargo, en marzo, Donald Trump dejó su ambición sobre la mesa: “Saben, toda la vida he estado escuchando sobre los Estados Unidos y Cuba. ¿Cuándo va a hacerlo Estados Unidos? Yo sí creo que tendré el honor de tomar Cuba. Ya sea que la libere, la tome, creo que podría hacer lo que quiera con ella. Si les digo la verdad, es una nación muy vulnerable en este momento”.
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