Cuidado con las pensiones

El Plan Nacional de Desarrollo no es el espacio adecuado para una amnistía pensional. / Foto: Archivo El Espectador

La alarma prendida por Asofondos sobre uno de los artículos del Plan Nacional de Desarrollo (PND) no debería caer en oídos sordos. La reforma pensional que el país necesita con urgencia no da espera y proponer una discusión aislada de ese debate sobre un régimen de amnistía para quienes deseen cambiar de fondo de pensiones es un distractor irresponsable que puede traer consecuencias negativas.

El artículo 84 del PND, que está siendo discutido en el Congreso, abre la oportunidad para que cerca de 170.000 personas hagan un cambio exprés de los fondos privados al público (y viceversa). El argumento es que esto permite que los colombianos en efecto puedan elegir el régimen que prefieran, sin importar su edad.

Sin embargo, ese argumento deja por fuera dos consideraciones esenciales. Por un lado, los colombianos que se verían beneficiados por la medida tuvieron suficientes oportunidades de realizar el cambio de fondos a lo largo de su vida laboral. No se les está privando de ninguna oportunidad.

Por otro, las reglas para el cambio entre los fondos son estrictas, especialmente para las personas que se acercan a la edad de jubilación, por un motivo básico: la sostenibilidad de todo el sistema.

Como explicó Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, por la amnistía “el grueso de colombianos terminarían sacrificados, pagando $50 billones en subsidios para pagar las pensiones de solo 170.000 personas de altos ingresos”. Esto, porque los $50 billones que, según Asofondos, costaría la medida no se encuentran financiados y recaerían sobre los contribuyentes colombianos.

El Ministerio de Trabajo respaldó esta posición. En un comunicado, dijo que “dicha propuesta conlleva riesgos de financiamiento para el sistema pensional a mediano y largo plazo".

Toda esta situación ha puesto en evidencia el problema de raíz en el sistema pensional colombiano. Los fondos privados no se encuentran en franca competencia con Colpensiones (público), pues este cuenta con diversos subsidios y el respaldo del Estado. Por eso, cuando se presenta la opción de una amnistía para el fácil cambio entre fondos, los colombianos van a preferir acudir al público. El problema es que no habría cómo financiar ese cambio abrupto.

Necesitamos una reforma pensional que atienda las falencias estructurales del sistema y responda a las características de una Colombia de mayor edad en promedio. No será un cambio sencillo, pero se trata de una deuda histórica que no se ha querido atender.

Hace poco, en estas páginas celebramos el compromiso del Gobierno por llevar al Congreso una propuesta de reforma pensional cuando se haya concertado. ¿Por qué ahora, entonces, introducir un artículo tan problemático en una discusión mucho más grande como es el PND?

Los parlamentarios deberían considerar retirar este artículo y, en su lugar, comprometerse a ser aliados en la formulación de la reforma pensional. Debemos repensar los fondos privados y públicos. No hay otra manera.

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