De Ecopetrol a Ecoenergía

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El futuro a corto plazo de Ecopetrol tiene que ser eléctrico. La transformación que iniciaron con sus inversiones en energías renovables y ahora con la oferta de compra de ISA es esencial para que un patrimonio clave de los colombianos no se vea aplastado por los cambios globales y la emergencia climática. Aunque la gerencia de la empresa y el Gobierno nacional parecen estar alineados en ese objetivo, es fundamental que se acelere ese paso mientras existen los recursos y la empresa tiene buena reputación internacional. Varios gobiernos y gerencias han dejado pasar tiempo valioso que se debió haber usado para modificar el objeto social de la compañía. Nos unimos al llamado que hizo Mauricio Botero Caicedo en su columna para El Espectador: es momento de “cambiarle el nombre de Ecopetrol a Ecoenergía: Empresa Colombiana de Energía”.

No se trata de un cambio cosmético. La economía colombiana, auspiciada por varios presidentes, ministros de Hacienda y gerentes de Ecopetrol, ha estado enamorada del petróleo por mucho tiempo. A pesar de que hace años es claro que el futuro estará en la electricidad y las energías renovables, las inversiones que ha hecho la empresa han sido insuficientes, en comparación con otras petroleras a escala global. Ya no podemos darle largas al asunto. Además de que es un buen negocio cambiar de rumbo, es un aporte necesario a la sostenibilidad ambiental de Colombia y de la Tierra.

Los argumentos están sobre la mesa. Ecopetrol ha sido la joya de la corona de las finanzas colombianas, aportando con sus ingresos y sus proyectos al desarrollo del país. Por eso, es fundamental garantizar su viabilidad económica a futuro, en un mundo alejado del petróleo y las energías sucias. Para seguir garantizando ese aporte fiscal, la prioridad debe cambiar de buscar más petróleo a convertirla en una empresa de energía. Hay modelos internacionales suficientes para utilizar como referentes, si hay la voluntad política y empresarial de hacerlo.

Todos los planes de financiamiento en el ámbito global están privilegiando las inversiones “verdes”, y así seguirá siendo. Desde los fondos de inversión públicos hasta los inversionistas privados están buscando fortalecer proyectos que ayuden a cambiar la manera en que los países consumen energía. Joe Biden anunció un giro en la cooperación internacional enfocado en proteger las inversiones verdes. Todas las señales apuntan a lo mismo.

Por eso, es extraño que la administración de Iván Duque siga teniendo planes a mediano plazo que dependen de la extracción de petróleo y del uso del fracking en un mundo que hace tiempo pasó la página. Es momento de la ambición y este tema debería aparecer en todas las agendas de quienes participen en las elecciones legislativas y presidenciales del año entrante.

La oferta que Ecopetrol hizo para adquirir ISA es una buena noticia. Aunque transportar no es lo mismo que generar, se trata de una inversión que acelera la reconversión de Ecopetrol en una empresa de energía. No debería parar ahí. Mucha atención y dinero se han gastado en encontrar nuevos pozos de petróleo y en fomentar el fracking. ¿Qué tal si, desde ya, Ecopetrol da pasos contundentes para que Colombia tenga una empresa moderna de energías renovables?

Hemos hablado de términos económicos, pero el argumento más importante es el humano. Que nuestra empresa histórica de petróleos abandone las energías contaminantes es una apuesta por el futuro de los colombianos. Les dice que queremos estar a la altura del reto que nos presenta la emergencia climática.

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