Debemos apoyar la Liga Profesional Femenina

Acabar con ella no solo hubiera sido una decisión desacertada, sino que habría demostrado la incapacidad de la dirigencia para afrontar los problemas que han salido a la luz y garantizar que nuestras futbolistas puedan ejercer su profesión de manera digna. / Foto: Archivo

La Liga Profesional Femenina tiene su futuro asegurado por ahora. Tras días de incertidumbre en los que salieron a la luz graves denuncias de acoso y discriminación dentro del fútbol femenino, y algunos dirigentes llegaron incluso a sepultar anticipadamente el torneo, la Asamblea Ordinaria de la Dimayor decidió darle continuidad. Es un logro para nuestras jugadoras que debe tener un respaldo contundente de los equipos, la afición y los patrocinadores, pues son muchos los retos que se vienen para establecer una liga sostenible.

Las denuncias de acoso sexual y laboral y malos tratos que varias jugadoras de la selección de Colombia confirmaron en las últimas semanas fueron la excusa perfecta para que algunos dirigentes deportivos contemplaran acabar con la profesionalidad y, de paso, dejar al fútbol femenino sin un rumbo definido, en lo que parecía un intento por reprimir las denuncias.

Sin embargo, la determinación de las jugadoras para hacerse escuchar, sumada al apoyo que expresaron Acolfutpro, Coldeportes, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y la ministra de Trabajo Alicia Arango, rindieron frutos.

Por el momento, la Dimayor creó una comisión con los clubes Independiente Santa Fe, Atlético Huila, Cortuluá y América de Cali para determinar el sistema del torneo. Aún no hay fechas tentativas para la competencia, pero se requerirá un trabajo conjunto con las instituciones comprometidas para buscar los medios de patrocinio y garantizar la continuidad de la Liga.

Celebramos esa decisión y esperamos que las partes involucradas cumplan con su compromiso, no solo con el deporte, sino con la igualdad de oportunidades para las mujeres dentro del fútbol, y la lucha contra la discriminación.

Más de allá de los detalles sobre cómo deberá funcionar la Liga, como bien señaló la ministra Arango en diálogo con La FM, “la Liga Femenina es necesaria, es un derecho”. Acabar con ella no solo hubiera sido una decisión desacertada, sino que habría demostrado la incapacidad de la dirigencia para afrontar los problemas que han salido a la luz y garantizar que nuestras futbolistas puedan ejercer su profesión de manera digna.

El debate que surgió alrededor de la Liga profesional puso sobre la mesa la discriminación velada de algunos dirigentes hacia el fútbol femenino, quienes se mostraron reacios a apoyarlo. Argumentos como que no está organizado, no es rentable o que las jugadoras no están listas apenas demuestran la falta de interés y de visión sobre el potencial del fútbol femenino en el país. Por supuesto, ninguna liga que apenas lleva dos torneos será sostenible de entrada, pero es en estos momentos cuando más se necesita de promoción, mercadeo y tiempo para atraer a la afición. Incluso, ya hay patrocinadores que han mostrado su interés en invertir en el campeonato a pesar de que algunos directivos afirmaron lo contrario.

Continuar con la Liga y garantizar su sostenibilidad no será fácil, pero creemos que es, ante todo, una cuestión de voluntad. Y voluntad es lo que por fin, aunque tardíamente, mostraron los directivos del fútbol, quienes parecen estar entendiendo que tiene sentido respaldar a las mujeres deportistas y que no es un gasto, sino una inversión.

El reto de apostarle al fútbol femenino en el país apenas comienza.

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