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Debemos humanizar las cirugías plásticas

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17 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
Si partimos por comprender la importancia que tienen este tipo de intervenciones en las personas, podemos reconocer la urgencia de políticas que dignifiquen a todos los involucrados.
Si partimos por comprender la importancia que tienen este tipo de intervenciones en las personas, podemos reconocer la urgencia de políticas que dignifiquen a todos los involucrados.
Foto: Getty Images
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La burocracia del sistema de salud necesita humanizarse frente a la necesidad de realizar cirugías plásticas reconstructivas. Las autoridades de vigilancia del sistema, además, deben tomarse más en serio la necesidad de encontrar y desmantelar los lugares clandestinos donde se llevan a cabo procedimientos invasivos y riesgosos para las personas. Si partimos por comprender la importancia que tienen este tipo de intervenciones en las personas que las buscan, podemos reconocer la urgencia de políticas que dignifiquen a todos los involucrados.

Una sentencia reciente de la Corte Constitucional, anunciada en uno de sus comunicados de prensa, dijo que las EPS se están quedando cortas al momento de acompañar a los pacientes que se someten a procedimientos estéticos reconstructivos. El caso que ocasionó la tutela es un perfecto ejemplo de todo lo que está en juego y por qué es tan cruel la burocratización del sistema de salud. Una mujer de 37 años, afiliada a la EPS Sanitas, se sometió a una cirugía de manga gástrica para el tratamiento de su obesidad. Tras el procedimiento, dice el alto tribunal “se produjo en la paciente un exceso de piel en su abdomen, brazos y entrepierna, lo que le generó dolor, irritación, enrojecimiento y sensación de ardor constantes, sumado a problemas relacionales y de percepción de imagen”. Es decir, cayó en depresión por la manera en que se autopercibía como fruto de la intervención quirúrgica. Por eso, solicitó una cirugía plástica reconstructiva. El problema es que “los comités que estudiaron su caso estuvieron compuestos únicamente por cirujanos plásticos y, en consecuencia, negaron la cirugía sin tener en cuenta los diagnósticos sobre la salud mental de la paciente”.

Para la Corte, es fundamental recordar que el derecho a la salud incluye “la recuperación y el mejoramiento de las condiciones de la persona, siempre que sea posible”. Por eso, la orden fue que, en casos similares, todas las EPS deban conformar un comité médico interdisciplinario que permita hacer una completa evaluación física y mental del paciente al que se le hará la intervención. Nos permitimos elaborar más allá de la prudencia del alto tribunal: se les ruega a las EPS y a los profesionales médicos que rompan los prejuicios en torno a las cirugías plásticas, que suelen entenderse como un acto de simple vanidad, sin comprender cómo la apariencia física está íntimamente ligada a factores de bienestar de las personas.

El caso de Lorena Beltrán, documentado en El Espectador hace más de diez años y que llevó a denunciar a 42 médicos, muestra que el estigma es cómplice de malas prácticas. No tenemos que ir tan atrás en el tiempo. El pasado 10 de julio, Adriana Manotas Rodríguez, mujer de 52 años, falleció luego de presentar complicaciones de salud y ser trasladada a un centro asistencial por un procedimiento estético invasivo realizado en un local clandestino. En la revisión que hizo la Secretaría Distrital de Salud del lugar, encontró que en noviembre de 2025 había impuesto “dos medidas sanitarias de seguridad” contra el establecimiento y contra la persona que prestaba los servicios. ¿Por qué pudieron seguir operando? ¿Por qué Manotas Rodríguez sufrió por la falta de garantías? ¿Por qué ha sido tan difícil proteger a las personas que quieren acceder a cirugías plásticas?

A eso nos referimos con la falta de humanidad. Las autoridades necesitan redoblar los actos de vigilancia y de promoción para que las personas estén enteradas. Las EPS y todo el ecosistema de salud necesitan preguntarse primero por las personas antes de someterlas a burocracias que les niegan sus derechos. No las podemos llevar a la clandestinidad por la acumulación de obstáculos para recibir servicios de salud de calidad.

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William Alvarez(41808)18 de julio de 2026 - 01:41 p. m.
"¿Por qué ha sido tan difícil proteger a las personas que quieren acceder a cirugías plásticas? A eso se refiere EE con lo de falta de humanidad"; pero resulta que ese tema no es tan simple. La deshumanización en el acto medico implica mucho más: la deshumanización intrinseca de las pacientes, que quieren transformarse ya no en barbies, sino en un cuerpo nalgón y tetón. Las autoridades necesitan redoblar los actos de vigilancia y de promoción para que las personas estén enteradas.
Mar(60274)18 de julio de 2026 - 12:48 a. m.
En el caso de la mujer a la que le sobraba mucha piel, luego de la manga gástrica, creo que la EPS sí se la debió haber realizado, hacía parte de su recuperación completa, la dejó a mitad del camino.
Mariela Vega de Herrera(zncxh)18 de julio de 2026 - 12:20 a. m.
Faltó información sobre la imperiosa y urgente necesidad de que el Congreso legisle sobre la materia. Cualquie médico puede practicar cirugías plásticas porque no se requiere especialización alguna. Ha habido sobornos en el congreso para impedir la reglamentación legal? También culpa de Petro?
Atenas (06773)17 de julio de 2026 - 01:47 p. m.
Ahhh, eso es parte del daño q’ causó el asqueroso ojisapo con su política del “chuchuchu” contra el ejemplar sistema de salud nuestro, el horrendo caso q’ aquí expuso el destacado columnista Luis Carvajal con el lamentable estado financiero de la Nueva EPS, los billones de pesos en pérdidas y el riesgo inminente de declararse en quiebra pese a tener casi 12 millones de afiliados lo tipifica; nos queda sí el consuelo de q’ con A. de la E. las restablezcan pa el bien de todos los usuarios. Atenas
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