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Diez años de cárcel por ser homosexual

El Espectador

14 de marzo de 2026 - 12:24 a. m.
Mientras hay protestas en las calles en contra de las personas homosexuales, este sentimiento retardatario crece y es usado como comodín político.
Foto: EFE - JEROME FAVRE
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Senegal acaba de unirse a la larga lista de países en África que han endurecido los castigos penales contra las personas homosexuales. En un apartado del Código Penal que sanciona los comportamientos “contra natura”, junto con la zoofilia y la pedofilia, el país ahora contempla castigos de hasta diez años de cárcel a las personas que sean encontradas “culpables” del delito de estar con otra persona del mismo sexo. Mientras hay protestas en las calles en contra de las personas homosexuales, este sentimiento retardatario crece y es usado como comodín político en contra de una minoría muy vulnerable.

Lo que está pasando en Senegal es doloroso, angustiante y muy cruel. Como cuenta El País de España, hay una campaña en todo el país que “ha incluido la publicación en redes sociales de fotografías, identidades y direcciones, ha provocado que cientos de personas LGTBI+ u otras vinculadas a la lucha por los derechos de este colectivo huyan a países vecinos y europeos, si consiguen un visado, o se refugien en ciudades y pueblos del interior”. Al periódico le habló una persona que tuvo que dejar Dakar y resumió lo grave del problema: “Estamos en pánico. Basta con la mínima denuncia para que te señalen por la calle y vengan a por ti”.

No es un temor infundado. La reforma al Código Penal fue esencial en la campaña del primer ministro Ousmane Sonko y tuvo los votos a favor de 135 diputados. La oposición se conformó con no votar, mientras que hubo dos abstenciones. Es decir, la homofobia asesina se convirtió en política de Estado sin mayores reclamos. De nuevo, la persona entrevistada por El País: “Estamos atrapados. Todo este debate público no hace sino empeorar las cosas para nosotros. Siempre he intentado llevar una vida discreta, pero mis vecinos empiezan a sospechar. Tengo mucho miedo”.

Con el crecimiento de movimientos ultraconservadores en todo el mundo y la estigmatización de la lucha por los derechos humanos, en los países donde la población LGBTI+ es más vulnerable la represión se ha recrudecido. La fórmula es conocida: deshumanizar la diferencia y usarla como estrategia política para crear un enemigo común. A pesar de que sabemos que no hay nada antinatural en la homosexualidad, la mezcla de fundamentalismo religioso y oportunismo político es mortal. Estamos condenando a millones de personas a tener que huir de sus países o vivir en un pánico constante de ser descubiertos. En Senegal, organizaciones de activismo hacen listas de personas que denuncian como LGTB para que sean aisladas de la sociedad y perseguidas por las autoridades. El prejuicio mata y aterroriza.

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