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La ridícula guerra entre Ecuador y Colombia

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05 de mayo de 2026 - 05:00 a. m.
El problema es que la realidad es mucho más compleja que lo que invitan a pensar los mensajes del país vecino.
El problema es que la realidad es mucho más compleja que lo que invitan a pensar los mensajes del país vecino.
Foto: Presidencia
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Es muy difícil tomar de buena fe la hostilidad de Daniel Noboa, presidente ecuatoriano, hacia Colombia y hacia el presidente Gustavo Petro. Desde que empezó su guerra comercial y sus rimbombantes señalamientos en X, el mandatario del país vecino ha difundido desinformación, no ha aportado pruebas de sus “denuncias” y se ve muy cómodo interviniendo en el proceso electoral que estamos a punto de celebrar. El presidente Gustavo Petro debe conservar la prudencia que ha mantenido y tener cuidado con lanzar a su vez señalamientos sin pruebas, pues la relación entre los dos países es más importante que los egos de dos líderes pasajeros.

Hace un mes, el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador anunció que la guerra comercial de ese país contra Colombia se recrudecería. Los aranceles impuestos a los productos colombianos exportados pasarían del 50 al 100 %. En el comunicado, la entidad dependiente de los deseos de Noboa escribió que “tras constatar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia, el Ecuador se ve en la obligación de adoptar acciones soberanas”. A pesar de los múltiples intentos de Colombia por dialogar, la respuesta del gobierno ecuatoriano ha sido un no rotundo. Hace unos días, en la cuenta de X de Noboa, se acusó al presidente Petro de estar fomentando la violencia en Ecuador.

El problema es que la realidad es mucho más compleja que lo que invitan a pensar los mensajes del país vecino. Los 580 kilómetros de frontera compartida siempre han sido un espacio poroso con influencia de grupos al margen de la ley, tanto colombianos como ecuatorianos. A medida que Ecuador se ha convertido en uno de los principales exportadores de cocaína, el control del paso fronterizo se ha hecho más difícil. Eso no es culpa del presidente Petro ni de Colombia. Lo que busca tapar Noboa con sus aspavientos es que la situación de orden público se le salió de control. El primer trimestre de este año, según cifras de la Policía de ese país, han ocurrido 1.857 asesinatos, es decir, un promedio de 24 al día. El año pasado tuvieron un promedio total de 23 asesinatos cada día. Eso tiene la popularidad del presidente ecuatoriano en el piso. Según la encuestadora Imasen, más del 60 % de los ecuatorianos creen que el país no va por buen camino.

Hoy, gracias a este desastre, los embajadores de ambos países están llamados a consultas, no hay mesas de diálogo activas y X se convirtió en el lugar para intercambiar señalamientos. El presidente Petro, que hasta hace poco había mantenido una postura diplomática, colmó su paciencia y responsabilizó a Ecuador de la violencia que hemos visto. “Sé que sectores de extrema derecha en Colombia que han viajado a Miami y Quito han construido un especie de estrategia para que gane las elecciones la extrema derecha de Uribe con su candidata”, escribió, sin aportar pruebas. Esa, por supuesto, no es la manera de reducir las tensiones, pero la Casa de Nariño parece haberse rendido en ese propósito.

¿Qué nos queda? Dos países históricamente aliados en medio de una guerra comercial que solo afecta a las personas más vulnerables en la frontera, que dificulta la cooperación en seguridad y que daña a los exportadores e importadores de lado y lado. Es decir, perdemos todos.

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Carlosé Mejía(19865)Hace 1 hora
Esto de los aranceles disparados entre los dos países hermanos es una copia burda de las burdas medidas que acostumbra Trump.
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