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Más y mejor comunicación en tiempo de crisis

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13 de agosto de 2026 - 05:00 a. m.
Las lecciones de la pandemia son útiles para que el nuevo gobierno acompañe a los colombianos y comunique de manera más efectiva.
Las lecciones de la pandemia son útiles para que el nuevo gobierno acompañe a los colombianos y comunique de manera más efectiva.
Foto: Archivo Particular
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La tragedia del terremoto encontró a un Gobierno Nacional apenas empezando funciones y aprendiendo lo complicada que es la administración pública. Si bien es comprensible que la situación es extraordinaria, se han empezado a ver problemas ocasionados por la falta de empalme con el gobierno anterior y una comunicación que ha frustrado a varios colombianos. Para los días siguientes a la crisis es necesario que se establezcan vías de difusión más directas, transparentes y efectivas que ayuden a entender las decisiones que se están tomando en el manejo de la atención a las víctimas.

La situación es de suma complejidad. La cantidad de municipios afectados, sumado a la diversidad geográfica y a las diferencias en capacidad instalada en los gobiernos locales, hacen que la respuesta a la crisis sea una pesadilla logística. Si bien nuestro país tiene muchos insumos para desplegar rápidamente la atención a desastres, las características de lo que ocurrió dificultan el reto en un momento que necesita liderazgos claros, contundentes y precisos. Las imágenes que han empezado a circular en redes sociales de personas en distintos municipios quejándose por no recibir ayuda para buscar a los suyos son dolorosas y descorazonadoras. Esto no demerita el trabajo loable de las administraciones locales y la nacional, pero sí muestra un país desbordado.

La prensa nacional y extranjera, así como políticos de oposición, han preguntado por qué no se recibieron ayudas de países que pusieron a sus rescatistas al servicio de Colombia. La Cancillería, en un escueto comunicado, explicó que la prioridad se ubicó en recibir otro tipo de ayudas humanitarias. Por su parte, el canciller Omar Bula dijo en rueda de prensa: “No hemos excluido a absolutamente ningún país. En términos de los ofrecimientos que nos han hecho, trabajamos con países sin ninguna consideración ideológica ni política y aceptamos y agradecemos su ayuda de manera encarecida”. Algunos expertos explicaron que Colombia tiene suficientes equipos especializados y entrenados para llevar a cabo los rescates durante los primeros tres días de la emergencia. La coordinación con personas enviadas por distintos países puede, en efecto, generar demoras innecesarias y ser contraproducente.

Sin embargo, volviendo a los testimonios que mencionamos, hay un descontento que no debe pasar desapercibido. Un primer paso es que el Gobierno Nacional adopte mecanismos de comunicación más claros y que respondan a las múltiples preocupaciones que están expresando las personas. Lo mismo también aplica para alcaldes y gobernadores, que han tomado la vocería en estos momentos, pero que tardaron en explicar ciertas medidas que causaron polémica entre las personas.

Es verdad que este es el terremoto más grave en 50 años, pero Colombia tiene un referente reciente para una crisis de magnitud análoga. La pandemia nos enseñó que, en momentos de alta tensión, confusión y desinformación, los gobiernos necesitan asumir un rol de comunicación mucho más eficiente. Esas lecciones pueden ayudar al equipo del presidente, Abelardo de la Espriella.

David Tamayo apenas acaba de ser nombrado director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Esto ocurre después de que el empalme con el Gobierno de Gustavo Petro se truncó por choques entre ambas administraciones. No estaría de más que Tamayo invite a sus antecesores para colaborar con todo lo que viene. En este momento, Colombia es una. No desperdiciemos los conocimientos disponibles por rencillas políticas.

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