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¿Qué puede hacer Colombia por Venezuela?

El Espectador

11 de marzo de 2026 - 12:00 a. m.
Lo que gana Rodríguez está claro y es de importancia considerable. Al ser su primer viaje internacional, el régimen chavista empieza a reconstruir su legitimidad.
Foto: AFP - ANDREW CABALLERO-REYNOLDS FEDERICO PARRA
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Cuando el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la líder actual de Venezuela, Delcy Rodríguez, se encuentren este viernes para una primera reunión bilateral, la Casa de Nariño hablará de símbolos. Al justificar que el encuentro se lleve a cabo en el puente internacional Atanasio Girardot, en la frontera entre Norte de Santander y el Táchira, la Presidencia colombiana explicó que se trata de un “símbolo de la integración fronteriza”. Sin embargo, mientras el espejismo de un régimen que se cae pero no se termina de caer sigue en Venezuela, ¿cuál es la posición de nuestro país en este desastre? ¿O nos contentaremos con abrir vías económicas y dejar que la situación continúe en una inercia que tiene a los venezolanos nadando en la incertidumbre?

Cuando Estados Unidos invadió Venezuela y removió a Nicolás Maduro, la posición del presidente Petro fue la de presentarse como un mediador. Por esos días de convulsión, dijo que su intención era “establecer un diálogo tripartito y ojalá mundial para establecer el orden en Venezuela”. Invitó a Rodríguez a Colombia. Después, en su reunión con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, una de las herramientas para desescalar las tensiones fue ofrecer a nuestro país como mediador y aliado en la reconstrucción del país vecino. Es decir que, aunque no lo admitan de labios para afuera, Rodríguez y Petro han aceptado el plan del presidente estadounidense y en ese marco se da esta reunión.

Lo que gana Rodríguez está claro y es de importancia considerable. Al ser su primer viaje internacional, el régimen chavista empieza a reconstruir su legitimidad. Adicionalmente, como su intención es abrir la economía, los socios colombianos son clave para los proyectos que se inicien. Ante la desconfianza de la comunidad internacional, que no ha podido comprender cómo sigue mandando la que fue vicepresidenta de Nicolás Maduro, la mano abierta del Gobierno Petro le permite respirar.

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También es evidente lo que gana nuestro país. El presidente Petro ha querido recuperar las relaciones con Venezuela, incluso con Maduro a bordo, por su impacto económico y los lazos entre ambos pueblos. Ahora el objetivo es importar gas y abrir la puerta a que Ecopetrol lleve a cabo inversiones en la reactivación del país vecino. Desde el punto de vista macroeconómico, a todos nos conviene una Venezuela abierta y con inversión colombiana ayudando a su reactivación.

Sin embargo, el elefante en la habitación sigue siendo el chavismo. Con Trump distraído por su guerra en Irán y con interés en Cuba, la administración de la Casa Blanca parece contenta con el statu quo. Rodríguez, además de liberar a los presos políticos con cuentagotas, no ha mostrado afán alguno por convocar elecciones. María Corina Machado y otros líderes de la oposición siguen en el exilio, mientras que los venezolanos están a la expectativa. Por ahora, todo el poder de la dictadura sigue en su lugar sin un plan claro de salida. ¿Puede el presidente Petro impulsar el restablecimiento de la democracia a través de una transición mediada? Eso ha querido hacer, pero su impacto fue nulo durante la administración de Maduro y no parece que vaya a cambiar con Rodríguez. ¿Entonces cuál es nuestro rol como país que defiende los principios de la Carta Democrática de la OEA?

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Extendemos la pregunta a los candidatos a la Presidencia. ¿Cuál es la mejor manera de trabajar con Venezuela de ahora en adelante? ¿Debe Colombia conformarse con ser un socio comercial que deja a su suerte a los venezolanos oprimidos por el régimen? En este baile diplomático no hay respuestas sencillas, pero los simbolismos se quedan muy cortos.

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