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En vísperas de un recambio en la composición de la junta, el Banco de la República se hizo sentir con un llamado a la mesura. Sorprendiendo a varios analistas, la decisión fue parar la reducción en las tasas de interés que empezó el año pasado. Al hacerlo, molestó al gobierno de Gustavo Petro, que lleva pidiendo una política más agresiva desde que llegó a la Casa de Nariño para reactivar la economía, pero también les envió un mensaje contundente a los mercados: en nuestro país la autonomía del Emisor es un bien preciado que no sucumbe a los caprichos populistas del día a día.
Sí, Colombia sigue con una tasa de interés considerablemente alta. Sí, el Emisor ha sido prudente, incluso cuando ha tomado la decisión de reducirla, generando fricciones no solo con la Casa de Nariño, sino con los gremios de empresarios que quieren dinamizar la economía. Sin embargo, los resultados saltan a la vista. La cautela ha servido para controlar la inflación a pesar de los choques globales y el buen manejo de la política monetaria han hecho que Colombia siga siendo un buen destino de inversión en medio de tanta incertidumbre. Por eso no sorprende que la última decisión de esta junta sea un acto de independencia y, también, una lectura correcta de los contextos, incluidos por supuesto los vientos enrarecidos en la geopolítica.
En un comunicado explicando su decisión, el Banco de la República dijo que hay motivos para temer un retroceso en la inflación. “Este proceso enfrenta retos asociados con un mayor incremento anual del índice de precios al productor, que entre octubre y diciembre pasó del 1,6 al 5,8 %, y un aumento en el salario mínimo que, al incluir el subsidio de transporte, superó en cerca de 6 puntos porcentuales la inflación observada y en 8 puntos la meta de inflación”, explicó. Otros puntos importantes por considerar son la amenaza de aranceles por parte de Estados Unidos, así como los golpes a la economía global que la política errática del presidente Donald Trump está generando.
Por todo lo anterior, las tasas de interés quedaron congeladas en 9,5 %. El ministro de Hacienda, Diego Guevara, expresó la inconformidad del Gobierno: “Creo que al final, si bien han cambiado algunas expectativas con respecto al comportamiento de la inflación, para todos los agentes es claro que se seguirá dando una tendencia a la baja”. Es probable, en todo caso, que en la próxima reunión haya un cambio en las deliberaciones. Entrarán a la junta dos codirectores nombrados por el presidente Gustavo Petro: Laura Moisá y César Giraldo. Si en efecto las buenas cifras macroeconómicas se mantienen, es de esperar que se retomen las reducciones.
En todo caso, esta última decisión de la junta muestra cómo, a pesar de las presiones externas y los iniciales desencuentros con el presidente, el Banco de la República hizo un ejercicio sabio de su autonomía. Viendo lo que está ocurriendo en otras democracias, donde ese tipo de independencia se está cuestionando, es un motivo de celebración y de alivio que las instituciones colombianas muestren señales de resiliencia. La mayoría de los ciudadanos comprenden que la responsabilidad fiscal es un gran insumo, así eso demore el crecimiento económico. En tiempos de tormenta, la estabilidad es un gran logro.
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