El asesinato de Jaime Garzón

En el ánimo de posconflicto, conocer exactamente qué pasó con estos crímenes, que pesan en la conciencia de la sociedad, es fundamental para poder seguir adelante.

Dar con los responsables del asesinato de Jaime Garzón, así como con los de muchos otros crímenes en la impunidad, es necesario para empezar a construir un nuevo país. / Archivo

La muerte del humorista y periodista Jaime Garzón todavía le duele al país. La herida sigue abierta, como muchas otras en esta Colombia en conflicto y donde la violencia ha sido por demasiado tiempo la norma, en gran parte porque, tantos años después, la justicia todavía no ha podido rendir cuentas sobre quiénes fueron los involucrados en el crimen.

Esta semana, sin embargo, dos voces autorizadas llegaron para comprobar lo que era un secreto a voces y que, esperamos, tenga pronto decisiones judiciales que conformen una verdad oficial.

Cuando ocurrió el crimen contra Garzón, al investigador del CTI Énder Olegua Castillo lo designaron para adelantar las respectivas pesquisas y reunir las pruebas necesarias para llevar ante los estrados judiciales a las personas detrás del crimen. No obstante, y como Olegua lo ha venido denunciando, allí empezaron las trabas y los obstáculos que, en últimas, frustraron la investigación y han tenido el caso en la impunidad.

En un testimonio ante el Juez Séptimo Especializado de Bogotá, en el juicio que se adelanta en contra del excomandante del B-2 de la Brigada XIII del Ejército, el coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, Olegua dijo algo que, de probarse, debe quedar grabado en la memoria colectiva del país para que nunca se repita. Según Olegua, antes del asesinato “se reúnen algunos militares y de ahí salió la orden para que Carlos Castaño hiciera el mandado”. Es decir, hubo una Junta Militar que le pidió a Castaño que matara a Garzón.

Esa posición es respaldada por la Fiscalía. En una entrevista con Blu Radio, el director de Articulación de Fiscalías Nacionales Especializadas Iván Lombana explicó que “las líneas investigativas están abiertas, pero yo le puedo afirmar, no temerariamente, sino categóricamente, que prácticamente el asesinato de Jaime Garzón está esclarecido”.

Y esa claridad se refiere a que los datos recolectados por la Fiscalía le permitieron establecer que, tanto en la planeación como en la ejecución del crimen, participaron miembros de las Fuerzas Militares y paramilitares también. Esto se ha demostrado en los juicios que se adelantan contra el exsubdirector del DAS José Miguel Narváez y el mencionado contra el coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo.

La Fiscalía también ha dicho que está recopilando pruebas para identificar quiénes estaban detrás del desvío de la investigación que terminó saboteando los esfuerzos para conocer la verdad.

En el ánimo de posconflicto y reinvención del país, conocer exactamente qué pasó con estos crímenes, que pesan en la conciencia de la sociedad, es fundamental para poder seguir adelante. Así como el de Garzón, que tiene un peso simbólico particular por lo que el humorista representaba para el país, hay muchos casos condenados a la impunidad, a veces por la incapacidad de las instituciones estatales, pero otras porque hay fuerzas oscuras empeñadas en que no se sepa la verdad.

Cada día que pasa en el que no conocemos los responsables es un fracaso de nuestro proyecto de tener una Colombia en paz. Bienvenidos los avances, pero han llegado muy tarde, y todavía quedan dudas que ojalá sean resueltas cuanto antes. Se ha dicho en todas las discusiones del proceso de paz: sin memoria es imposible la reparación y la reconciliación.

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