El cerco diplomático a Nicolás Maduro

Todo parece indicar que, de momento, el dictador Nicolás Maduro continuará ejerciendo el cargo en medio del desastre en que ha convertido a su país. / Foto: AFP

Tras la decisión de la mayoría de los países más importantes de la región, así como los de la Unión Europea, de desconocer el régimen dictatorial de Venezuela, el mismo perdió toda legitimidad, si es que conservaba alguna. Diecinueve países del hemisferio aprobaron una resolución en la OEA que coloca a Maduro en la condición de paria internacional. De esta manera aumenta la presión diplomática contra la dictadura. Ese es el camino.

En la OEA se acordó que, dada la ilegitimidad del gobierno, le corresponde constitucionalmente a la Asamblea Nacional (AN), en cabeza de su presidente, Juan Guaidó, manejar este período de transición. Al respecto, Guaidó manifestó ayer en un cabildo abierto que “la Constitución me da la legitimidad para ejercer la encargaduría de la Presidencia de la República para convocar elecciones (…) Me apego al artículo 233, 333 y 350 de la Constitución para convocar elecciones libres y la unión del pueblo, FAN y comunidad internacional para lograr el cese de la usurpación”. De inmediato, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, saludó “la asunción de Guaidó como presidente interino de Venezuela, conforme al artículo 233 de la Constitución Política. Tiene nuestro apoyo, el de la comunidad internacional y del pueblo de Venezuela”.

En esta condición, las próximas horas serán vitales para Venezuela, pues quien al final del día se convierte en el fiel de la balanza son las Fuerzas Armadas (FAN). Su apoyo es esencial. De allí el llamado a que se unan a su hoja de ruta para retornar a la institucionalidad democrática. Algo que, de momento, no parecería ser así. El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, reiteró el jueves su apoyo al nuevo espurio de Maduro. De esta manera existe una gran incertidumbre sobre lo que pueda acontecer con Juan Guaidó en el inmediato futuro. Según los analistas, el dictador podría ordenar su detención, al igual que la de la junta directiva de la Asamblea Nacional, o, incluso, clausurar la propia AN y darle todo el poder a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que controla a sus anchas.

Lo cierto es que el deseo de la mayoría de la comunidad internacional de profundizar este cerco diplomático es el de facilitar el retorno a la democracia en el país vecino de acuerdo a las normas del derecho internacional. Se descalifica así la llegada al poder de Nicolás Maduro a través de elecciones fraudulentas, se señala la inexistencia del Estado de derecho, así como la crisis humanitaria derivada de la falta de alimentos y medicinas. Baste recordar que el número de migrantes venezolanos, según la ONU, se calcula en tres millones —uno de los cuales está en Colombia— y se prevé un aumento de entre tres y cinco millones de personas más en los próximos años.

Mientras se define la respuesta del régimen al nuevo gobierno constitucional surgen otras dudas. ¿El desconocimiento de un gobierno implica un rompimiento de relaciones con el mismo? De momento, tan solo Paraguay anunció el rompimiento de relaciones con Caracas. Esto quiere decir que Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Perú y República Dominicana, entre otros, podrían mantener su representación diplomática en Venezuela, como hasta ahora. Países como Colombia habían retirado sus embajadores hace un buen tiempo y la relación se maneja a nivel de encargados de negocios. ¿Expulsará Venezuela a sus funcionarios diplomáticos y consulares? Está por verse.

En este confuso escenario todo parece indicar que, de momento, el dictador Maduro continuará ejerciendo el cargo en medio del desastre en que ha convertido a su país. Falta ver cuál será la posición de los militares, la disposición de los ciudadanos de salir a la calle a defender al nuevo presidente constitucional y los pasos adicionales que adopte la comunidad internacional. El futuro de los venezolanos no puede ser más complejo, o esperanzador, para el año que recién comienza.

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