El grito de independencia del Chocó

¿Por qué cuesta llevar la tan mentada prosperidad al Chocó?

El Chocó necesita medidas urgentes para solucionar todos sus problemas históricos. / Cortesía

Mientras el presidente de la República, Juan Manuel Santos, decía que “la paz es la victoria de todos los colombianos”, y mientras en varias partes del país se celebraba, por ser 20 de julio, el Día de la Independencia, en el Chocó no había banderas nacionales y se protestaba por el olvido del que ha sido víctima ese departamento. Que su reclamo, como tantos otros que han hecho a lo largo de los años, no caiga en oídos sordos.

Las fotografías son impresionantes. Cerca de 40.000 personas salieron a las calles, izando la bandera del Chocó, con un grito unificado que pedía igualdad y solución a los múltiples problemas.

Según le dijo a El Espectador el profesor Américo Palacio, organizador de la marcha y vocero del Comité por la Salvación y Dignidad del Chocó, “escogimos el 20 de julio para demostrarle al Gobierno que nosotros no izamos la bandera de Colombia sino la del Chocó y la llevamos en la marcha acompañada de la simbología de unos ataúdes mostrando los muertos que hemos puesto por el mal estado de las carreteras y la crisis hospitalaria del departamento”.

Los ataúdes que acompañaron la marcha hacen referencia a las más de 100.000 personas que han muerto por la precariedad del servicio de salud y del estado de las vías en ese departamento.

En particular, Palacio cuestionó la liquidación del único hospital de segundo nivel que tiene el departamento, después de que, según dice, los gobernantes se robaron el presupuesto y “después de nueve años lo quieren entregar con una deuda de $37.000 millones”.

No es, tristemente, el único reclamo que hicieron los marchantes. Hay un consenso sobre la idea de que el dinero enviado para la salud del departamento es repartido en campañas políticas; que las vías, que llevan años en construcción, no avanzan; que los menores reciben comida en descomposición y están a la merced de los carteles de la contratación que se han venido denunciando en los últimos años; que la infraestructura de los colegios, así como su planta de profesores, es deficiente; que es una de las regiones del país donde más niños mueren por desnutrición, y que hay 11 municipios sin conexión eléctrica.

No sobra, entonces, preguntar cómo se puede hablar de independencia, de progreso y de un nuevo país cuando un departamento entero está sumido en la pobreza, a merced de los corruptos y sin soluciones a la vista. ¿Por qué cuesta llevar la tan mentada prosperidad al Chocó?

La respuesta es muy compleja y tiene una mezcla de racismo, influencia del narcotráfico, corrupción política y desinterés concreto del Estado. Pero lo que está claro es que no podemos seguir fingiendo que todo mejorará. El Chocó necesita respuestas concretas de manera inmediata.

Mucho se ha dicho que sin las Farc el país podrá concentrarse en sus problemas más profundos. Bueno, es imperioso empezar con las falencias que sufren los habitantes del Chocó. Todas las fallas estatales del país se manifiestan en ese departamento. Y si queremos construir una nueva Colombia, hay que empezar a atacar esa desigualdad estructural. Que en un año los chocoanos tengan motivos para celebrar el Día de la Independencia.

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