El importante reversazo en el Icfes

Entre los cambios en el alto Gobierno anunciados a inicios de mes por el presidente Juan Manuel Santos, hubo uno que tuvo que ser puesto en espera por una situación que merece celebración, pues demuestra el respeto por las leyes laborales del país y debería enviar un mensaje claro a todos los empleadores de Colombia: no hay excusas para no respetar las licencias de maternidad y la estabilidad laboral de las parejas que están en embarazo.

Originalmente se anunció que el presidente había aceptado la renuncia de Ximena Dueñas, quien encabezó por tres años el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes). En su reemplazo, el mandatario nombró a Jorge Eliécer Lara Palacios, pero poco después se supo que Dueñas permanecería un tiempo más en el cargo.

Si bien los detalles no han sido revelados de manera oficial, Caracol Radio y otros medios confirmaron que la medida se tomó debido a que la pareja sentimental de Dueñas se encuentra en estado de embarazo y está próxima a dar a luz. Por ende, la directora del Icfes es madre cabeza de familia y los ingresos de su hogar dependen de ella, de modo que en una situación normal tendría derecho a la licencia de maternidad y a la protección que la ley laboral les otorga a las familias.

El caso es interesante porque Dueñas se encuentra en una posición de “libre nombramiento y remoción”, lo que en un principio significaría que no tendría derecho a esa protección. Pero, según fuentes en el Gobierno, la decisión se tomó para “proteger su estabilidad laboral” y aplicar los mismos beneficios de los trabajadores del país.

Celebramos la decisión del Gobierno, que es importante por varios motivos. Primero, porque reconoce el derecho de las parejas, y no sólo de la persona embarazada, de tener la especial protección de la familia. Segundo, porque cumple las sentencias de la Corte Constitucional en el sentido de reconocer que las parejas del mismo sexo sí pueden constituir familias y que no hay motivos para negarles los beneficios de los que gozan las parejas heterosexuales. Tercero, porque incluso sin ser una obligación, hacer cumplir la licencia de maternidad es un espaldarazo a una normativa que suele ser burlada en Colombia.

En el constante debate entre las protecciones laborales y los costos que recaen sobre las empresas, uno de los puntos más álgidos siempre ha sido la licencia de maternidad y la repartición de ésta entre la persona embarazada y su pareja. No sobran las voces que insisten en que este tipo de medidas desincentivan el trabajo formal y son cargas demasiado onerosas para quienes contratan. Pero esa visión olvida el punto más esencial de la protección: es necesaria y útil para las familias colombianas. Lo justo es que el embarazo no cause inestabilidad laboral. Todos nos beneficiamos cuando protegemos a las parejas y sus hijos.

Según La W, el reemplazo escogido para Dueñas, Lara Palacios, envió un concepto a Presidencia argumentando que no debía tomarse esa decisión por ser un cargo de libre nombramiento y remoción. Una posición injusta y dañina. Hay que aplaudir al Gobierno por haber hecho lo correcto.

Esperamos que las parejas del país pierdan el miedo a ejercer sus licencias y que los empleadores vean los beneficios de cuidar los derechos de sus empleados.

 

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