El país lleva ya varios años inmerso en la misma retahíla: la llegada de las nuevas tecnologías, como Uber y Cabify, evidenció las enormes deficiencias con que se ha venido prestando el servicio de taxis en Colombia. Desde estas páginas hemos pedido, una y otra vez, que se implementen medidas para mejorar el servicio de los vehículos amarillos, por el bien de todos los ciudadanos. Una propuesta de la Secretaría de Movilidad de Bogotá anunciada la semana pasada es un sorpresivo y adecuado primer paso en la dirección correcta.
Juan Pablo Bocarejo, secretario de Movilidad del Distrito, anunció que en agosto comienza el desmonte definitivo de los taxímetros, mecanismo utilizado para medir el valor de las carreras y objeto de las principales incomodidades de los usuarios con los vehículos amarillos. En su cuenta de Twitter, Bocarejo explicó que “en 2016, 43 % de quejas de usuarios de taxi tuvo que ver con tarifas y adulteración (del) taxímetro”. El reemplazo será una aplicación.
Según la Alcaldía, la aplicación les permitirá a todos los usuarios (incluso aquellos que no tengan un teléfono inteligente, pues los taxis tendrán una pantalla con acceso al servicio de datos) conocer de antemano cuál va a ser el costo de la carrera, calificar al taxista e, incluso, oprimir un botón de pánico, en caso de ser necesario.
El nuevo método también modifica la manera en que se calculará el costo por carrera: ahora dependerá de un costo por kilómetro y un cálculo de la velocidad promedio. Como comentó Bocarejo, “si en el camino la aplicación detecta que hubo disminución de velocidad, habrá aumento automático de la tarifa”. Además, se les dará la opción a los usuarios de pedir un taxi normal o uno de lujo, con carros más grandes y nuevos, con un costo adicional.
La transparencia y la capacidad de poder valorar a los taxistas a través de una aplicación que reporta al Ministerio de Transporte son dos medidas necesarias. Es buen indicio, además, que el gremio de taxistas parece estar conforme con el nuevo método y, al menos en el discurso, comprometido a cambiar las peores situaciones denunciadas por los usuarios. Hugo Ospina, líder de los taxistas, dijo en Blu Radio que la nueva aplicación permitirá que se denuncien abusos de los taxistas y que “habrá sanciones ejemplarizantes hasta con la pérdida de la licencia de conducción y, si es el propietario del vehículo, puede perder el cupo del carro y pasaría a particular”. Ojalá así sea.
Queda pendiente ver cómo se da la implementación. Bocarejo ha dicho que el cambio al nuevo sistema será obligatorio a partir de diciembre y que antes existirá el incentivo a la actualización, pues las tarifas de taxímetro no volverán a aumentarse. Sería una lástima que los taxistas se empiecen a quedar rezagados, generando traumatismos para los usuarios. También es fundamental que se haga una supervisión constante de la tecnología para evitar nuevas maneras de adulterar el cobro. No hay sistemas infalibles.
Dicho lo anterior, celebramos que este tipo de medidas no sólo se propongan, sino que se ejecuten. El servicio de transporte público de taxis necesitaba hace mucho cambios innovadores para volver a construir la confianza perdida con la ciudadanía. La pelota, ahora, está en la cancha del gremio de taxistas, quienes, a partir de la autocrítica, deben empezar a cambiar sus comportamientos, incluyendo su hostilidad contra las nuevas plataformas. De lo contrario, este tipo de avances serán en vano.
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