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En Hungría pierden Trump, Putin y Orbán. ¿Gana la democracia?

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17 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
Como si su presencia no tuviera que ver con las elecciones en camino, J. D. Vance reprochó que la Unión Europea era culpable de “uno de los peores ejemplos de interferencia electoral” que había llegado a ver.
Como si su presencia no tuviera que ver con las elecciones en camino, J. D. Vance reprochó que la Unión Europea era culpable de “uno de los peores ejemplos de interferencia electoral” que había llegado a ver.
Foto: EFE - Akos Kaiser HANDOUT
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El pasado 12 de abril, Péter Magyar derrotó a Víktor Orbán —amigo en común de Donald Trump y de Vladimir Putin—, quien aspiraba a reelegirse como primer ministro de Hungría por quinto periodo consecutivo. Orbán ha sido un referente para la ultraderecha global, al promover lo que denominó “democracia iliberal”: en nombre de la defensa de la soberanía nacional, concentra el poder en un hombre fuerte y restringe las libertades individuales. Es un eufemismo para el autoritarismo. Tras 16 años de ese modelo, Hungría exhibe los peores índices de corrupción, libertad de prensa y derechos humanos de la Unión Europea.

En su campaña reeleccionista, Orbán jugó la carta del enemigo externo: presentó a Ucrania como la principal causa del deterioro económico y social de los húngaros y llenó las calles de afiches donde un siniestro Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, aparecía como otro candidato. Esa estrategia le funcionó en 2022, cuando dijo que lo suyo era el pacifismo, que no se involucraría en la guerra, y con ese argumento bloqueó los paquetes de ayuda económica de la Unión Europea a Ucrania. Sin embargo esta vez quedó claro para los húngaros y para el mundo que Orbán era prácticamente un subordinado de Putin. En marzo, un mes antes de los comicios, el periodista de investigación húngaro Szabolcs Panyi fue víctima de hostigamiento judicial tras revelar que el canciller de su país filtraba información confidencial al gobierno ruso durante las pausas de los consejos de ministros de la Unión Europea. Orbán, por su parte, le habría dicho a Putin que estaba “a su servicio”, según la transcripción de una llamada publicada por Bloomberg News.

Ahora bien, una de las razones de la derrota de Orbán fue la debacle económica: en el último periodo cayó la capacidad adquisitiva de la clase media y la inflación pasó a ser la mayor de la Unión Europea. Aunque los aranceles con que Donald Trump ha castigado a la Unión Europa afectan también a Hungría, Orbán se ha mantenido firme con ese mandatario. Por eso, cuando se vaticinaba su derrota, acudió al rescate el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance. Como si su presencia no tuviera que ver con las elecciones en camino, reprochó que la Unión Europea era culpable de “uno de los peores ejemplos de interferencia electoral” que había llegado a ver. Según él, “los burócratas de Bruselas han intentado destruir la economía de Hungría (...) Y todo esto porque odian a este tipo”. Son afirmaciones engañosas. Desde que Hungría entró a la Unión Europea en 2004, su economía ha experimentado un progreso sostenido. De hecho, el crecimiento económico del que Orbán llegó a ufanarse durante su mandato desde 2010 se debe en buena parte a la inyección de unos 60.000 millones de euros de fondos europeos. No obstante, Bruselas ha congelado aproximadamente 18.000 millones de esos fondos tras los cuestionamientos a la integridad del Estado de derecho, la libertad de prensa, la discriminación contra las personas LGBTQ+, las libertades académicas y los derechos de los solicitantes de asilo.

Es en este contexto que irrumpió Péter Magyar, quien en 2024 desertó de Fidesz —el partido de Orbán— y pasó a señalar la cooptación de las instituciones. El partido Tisza (Respeto y libertad), que se hizo con dos tercios del parlamento, comenzó como una campaña de redes donde Magyar denunció el indulto gubernamental a un hombre involucrado en encubrimiento de abuso sexual infantil. Aunque Magyar ha mostrado una postura más cercana a la Unión Europea y se espera que, finalmente, los fondos bloqueados por Orbán lleguen a Ucrania, no podemos olvidar que comparte las posturas antiinmigración de Orbán y ha guardado un silencio atronador ante la precaria situación de los derechos LGBTIQ+. ¿Se traducirá su llegada en un restablecimiento de derechos e instituciones?

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Berta Lucía Estrada(2263)Hace 21 minutos
Muy buena columna. De todas formas la llegada de Magyar si abre una ventana de cambio muy importante para Hungría; el tiempo dirá si es un estadista o un lobo que esperaba dar su zarpazo.
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