Es irresponsable que la Corte siga indecisa

La ausencia de magistrados en la Corte Suprema de Justicia impone cargas adicionales a los que sí están, demorando sus procesos. / Foto: Gustavo Torrijos - El Espectador

La Corte Suprema de Justicia (CSJ) está haciendo un papelón al tardarse tanto en la elección de nuevos magistrados para llenar sus crecientes vacantes. Por culpa de su inacción e incapacidad de llegar a un acuerdo, decisiones fundamentales para el país, como la elección de un nuevo fiscal general, se encuentran estancadas. Con pocas oportunidades en el año para elegir a los togados, ¿seguirá el alto tribunal fallándole a su responsabilidad de sesionar con 23 magistrados en la Sala Plena?

Con la renuncia de Ramiro Marín, presidente de la Sala de Juzgamiento, que fue aceptada el martes pasado, la Corte siguió sumando vacantes. El magistrado Rigoberto Echeverri, de la Sala Laboral, cumple su período este mes, lo que significa que ya serían ocho las sillas vacías en el alto tribunal. Solo habría 15 magistrados, cuando se necesitan 16 votos para tener una mayoría decisoria en la Sala Plena.

Además de las dos bajas recientes que mencionamos, en la Sala Laboral se necesitan reemplazos para Luis Gabriel Miranda y José Mauricio Burgos. En la Penal, para Fernando Castro Caballero, Luis Guillermo Salazar y José Luis Barceló. En la Sala Civil, no le han encontrado reemplazo a Margarita Cabello Blanco, quien se fue al Ministerio de Justicia ¡desde junio!

¿Por qué la Corte no ha sido capaz de llenar sus vacantes? Según fuentes, un grupo de magistrados se han opuesto de manera terca. Cualquiera que sea la dinámica interna, todos los togados están fallándoles al país y a sus responsabilidades al insistir en sesionar con tantos espacios por llenar.

La situación empeora cuando se observa que quedan pocas oportunidades para suplir las vacantes. A la CSJ le quedan dos salas plenas programadas en el año: una para el 21 de noviembre y otra para el 5 de diciembre. ¿Podrán llegar a acuerdos o seguirá el obstruccionismo, agravando así la crisis?

Una Corte sin todas sus patas cojea y crea problemas en la vida real. Parece inevitable que la Fiscalía termine el año en interinidad, siguiendo la intempestiva renuncia de Néstor Humberto Martínez. Eso significa que una institución, que ha tenido problemas de legitimidad y confianza entre los colombianos, debe continuar sin una directriz clara.

Lo mismo ocurre con casos importantes. La ausencia de magistrados impone cargas adicionales a los que sí están, demorando sus procesos. Además, cuando eventualmente sean nombrados los reemplazos, se tratará de togados que deben llegar a empaparse de expedientes gigantes, lo que significa más dilaciones y decisiones represadas. Se ve seriamente afectada, así, la reputación del alto tribunal. Mientras tanto, los políticos que tienen casos sensibles en la Corte aprovechan para seguir sembrando desconfianza entre los colombianos.

Por ningún lado es buen negocio dilatar la elección de los nuevos magistrados. La Corte debe entender la urgencia de tomar una decisión y empezar a trabajar con todas sus sillas ocupadas. Colombia está cansada de esperar.

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