Es justo pagarles a los médicos residentes

La sanción del presidente Juan Manuel Santos a la ley que ordena pagarles tres salarios mínimos a los médicos residentes es un triunfo que promete solucionar una injusticia histórica. No hay motivos para que estos profesionales, que se dedican tiempo completo a especializarse, y en el proceso trabajan para los hospitales, no tengan derecho a recibir un sueldo.

El Espectador
20 de julio de 2018 - 02:00 a. m.

Para entender la situación, Jorge Iván Ospina, congresista de la Alianza Verde y ponente del proyecto, le explicó a El Tiempo que un médico residente es un profesional que “decide ser especialista médico-quirúrgico y le dedica de tres a cinco años más de su vida a forjarse como especialista. Este es un proceso teórico-práctico, que se hace internado en un hospital o clínica, y en medio del cual tiene que dedicarse solamente a esta tarea. Es el médico que más se sacrifica en su proceso formativo”.

En efecto, pese a ser un trabajo de tiempo completo y dedicación exclusiva, el 60 % de los médicos residentes no reciben pago por su trabajo en los hospitales, el cual sí es facturado al sistema de salud por los procedimientos que se realizan. ¿Cómo es posible que por tantos años se haya permitido esta injusticia?

En Colombia hay cerca de 5.000 residentes que, cuando esté en total vigencia la nueva ley, empezarán a recibir tres salarios mínimos. En cálculos del Ministerio de Salud, esto representa unos $170.000 millones. Por eso, la normativa prevé la creación del Fondo Nacional de Residencias Médicas. En palabras del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, “tendremos tres fuentes de financiación: los aportes al régimen contributivo, unos fondos que tienen las cajas de compensación y el presupuesto general de la nación”.

Además, la ley prohíbe los cobros a las universidades por parte de las entidades prestadoras del servicio de salud por el trabajo de los residentes, y establece la reglamentación del Sistema de Residencias Médicas en el país. Por último, se crean incentivos para los residentes que decidan especializarse, ejerciendo en zonas de difícil acceso.

Cuando el debate estaba en su punto más álgido, Jaime Arias, director de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi), dijo que “este proyecto hace parte de una seguidilla de proyectos que están afectando aún más las finanzas del sector salud. No hay conciencia de que este tipo de leyes pueden desbaratar el sector”.

Esa posición, por fortuna, no fue la adoptada por el Gobierno. Y es que no puede argumentarse que el sistema de salud colapsa cuando se propone pagarles a profesionales que están trabajando y prestando servicios médicos. Si el país quiere fomentar las especializaciones, tiene que empezar a reconocer una remuneración justa.

Este es solo, por supuesto, un primer paso. Todavía hay un enorme déficit en el número de médicos admitidos a las residencias, lo que debe cambiar para cubrir la demanda de los colombianos y aliviar el sistema. No obstante, celebramos esta ley. Es una buena noticia para Colombia.¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com

Por El Espectador

 

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