Los teatros del país llevan más de un año y medio asfixiándose. El sector cultural fue uno de los principales afectados por la pandemia, especialmente aquellas formas de entretenimiento y arte que requieren presencialidad o que las personas puedan encontrarse en lugares con poco espacio entre ellos. Durante meses escuchamos las denuncias frustradas de organizaciones culturales por la falta de apoyo por parte del Estado y la ausencia de respuestas de las autoridades locales. En medio de la crisis, muy poco se pensó en aquellos que, en tiempos normales, trabajan con las uñas y por el COVID-19 sufrieron aún más. Por eso creemos que es momento de optar por un aforo del 100 %.
Hace unos días la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, dijo que “¡Queremos que el sector cultural se siga reactivando!”. Por eso anunció que “en los cines de nuestra ciudad, los restaurantes, bares, gastrobares y discotecas podemos flexibilizar condiciones de aforo, manteniendo el uso de tapabocas, adecuada ventilación y constante higiene en nuestras manos”. En la práctica eso significa que los aforos, que estaban limitados en un 50 %, aumentaron a un 75 %. La mandataria dijo que “aquí todos quisiéramos tener el 100 %, pero no podemos porque tenemos que seguir reactivándonos con cautela”. De acuerdo en la cautela, pero vemos condiciones para poder ir más allá en el aforo.
En este espacio hemos sido vehementes: la pandemia no ha terminado y el riesgo de una cuarta ola descontrolada sigue siendo latente. Eso no se puede negar. Además, la amenaza de nuevas mutaciones del COVID-19, que empeoren su transmisibilidad o sus efectos, está sobre la mesa. Lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud una y otra vez, y aquí seguimos haciéndole eco: todavía no podemos cantar victoria. Sin embargo, en el difícil equilibrio de quienes han tenido que llevar la mayor carga de las medidas sanitarias, las decisiones del Gobierno Nacional y los gobiernos locales han sido injustas.
Y las condiciones han cambiado. Colombia está reportando cifras de contagios y muertos tan bajas, que no se veían desde los primeros meses de la pandemia. La disponibilidad de opciones de vacunación, especialmente a las poblaciones más vulnerables, garantiza que cualquier colombiano que lo desee pueda acceder a su primera dosis, así le toque esperar un poco por la segunda. El sistema de salud ha podido respirar y los hospitales ya no están colapsados. En efecto, debemos seguir con cautela, pero la crisis está lejos y podemos seguir manteniéndola a raya.
Es allí donde entran las consideraciones económicas, especialmente de los teatros y espacios culturales más pequeños. Un aforo del 50 % no es suficiente ni siquiera para equilibrar costos con ingresos. El 75 %, muchos lo han dicho, tampoco les garantiza supervivencia. De por sí, los colombianos no están yendo a teatro, a cine o a espacios de encuentro. Entonces la crisis económica sigue asfixiando a las organizaciones culturales más vulnerables. Por eso, es momento de permitir que abran hasta un 100 % sus espacios, repetimos, con todas las precauciones sanitarias.
Ya que los gobiernos no quisieron subsidiar la cultura en su momento más oscuro, es momento de que, por lo menos, les permitamos trabajar. Monitoreando las condiciones, por supuesto, y pendientes de los reportes de contagios, pero priorizando su reactivación económica. De lo contrario, cuando finalmente se permita el aforo a un 100 %, no habrá mucho que pueda reactivarse.
* Advertencia: El Espectador forma parte del mismo grupo económico al que pertenece Cine Colombia.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.
Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.