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El triunfo apabullante Partido Popular (PP), de derecha, y el preocupante aumento de la votación de la ultraderecha de Vox en los comicios regionales del domingo anterior en España han forzado al presidente Pedro Sánchez a convocar un adelanto de elecciones generales para el próximo 26 de julio. El fuerte varapalo que sufrió la izquierda en general, a pesar del buen desempeño que habían tenido sus representantes en las regiones autónomas, es un muy fuerte campanazo para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y sus socios de Unidas Podemos, para movilizar al electorado que los lleve a mantenerse en el gobierno. La incertidumbre es grande ante un resultado preliminar que, de momento, no parece augurar demasiado optimismo.
El gran triunfador de la jornada es Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, que se midió por primera vez en las regionales y obtuvo un resultado infinitamente mejor de lo esperado. Él mismo había pronosticado un resultado favorable, pero no tan apabullante como el obtenido. Como le corresponde, en las palabras que pronunció una vez conocida la mayoría de las cifras, apuntó al siguiente paso, lograr el triunfo en las elecciones generales y sacar del poder al PSOE: “Solo hemos empezado. El sanchismo no ha sido derogado todavía”.
Por su parte, Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno y líder de los socialistas, acostumbrado a tomar decisiones arriesgadas, vuelve a jugarse el todo por el todo para intentar atraer el voto de la izquierda agitando la bandera del temor a un triunfo de la derecha. Lo anterior le permite evitar un mayor desgaste de su partido tras el negativo resultado obtenido y lo exime, de momento, de responder ante la búsqueda interna de responsables de la derrota, en la cual tiene mucho que perder. De inmediato asume la tarea de liderar a sus partidarios, así como motivar a quienes se ubican a su izquierda.
Según los resultados conocidos, hay un gran cambio de gobiernos municipales y autonómicos. La Comunidad Valenciana, Aragón, Baleares, Extremadura y La Rioja pasan de manos del PSOE al PP. En Andalucía casi todas las capitales ahora son de los populares, que además confirmaron su primacía tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento de Madrid con una mayoría absoluta. Buena parte del excelente resultado obtenido por la derecha se deriva de que Ciudadanos, partido que buscó disputar la primacía al PP, fue absorbido por este último. Sin embargo, según los analistas, a pesar del golpe recibido, la ventaja de los populares sobre los socialistas en el número total de votos es de tres puntos porcentuales. Sobre esta base es que Sánchez espera remontar la batalla perdida y prepararse mejor para la contienda definitiva. Va a pesar mucho el hecho de que varias posiciones se acaban de perder en comunidades autónomas y ayuntamientos por la fragmentación de candidaturas a la izquierda del PSOE, mientras que en la derecha del PP y de Vox se mantuvo la unidad.
Uno de los interrogantes que existen es cómo va a actuar de manera inmediata Alberto Núñez Feijóo para coordinarse con Vox, en la medida en que, hasta antes de las elecciones y para evitar posibles efectos colaterales por acercarse demasiado a los ultranacionalistas, había preferido mantener una cierta distancia. Ya se conoció que mantuvo una conversación con Santiago Abascal, quien logró duplicar el número de votos de Vox y ya se ubica en el 7 % de las preferencias del electorado. La mayor preocupación con respecto a Abascal y su partido radica en que sus ideas ultras han sido consideradas como una afrenta a la continuidad de la democracia en España. Ya se conocen casos similares en algunos países europeos, y el reciente triunfo de Recep Tayyip Erdogan en Turquía, que lleva gobernando de manera autoritaria por más de 20 años, es de por sí un motivo de alarma.
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