Falta lo peor del coronavirus, ¿estaremos a la altura?

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Es inevitable sentir que la historia se repite. Varios meses después de que la crisis del coronavirus estalló en Colombia, nos encontramos con escenarios similares: la Alcaldía de Bogotá y el Gobierno Nacional teniendo desacuerdos públicos, la amenaza latente de una cuarentena estricta, la incapacidad del sistema de salud como foco del problema y la insuficiencia de las medidas tomadas para paliar la crisis económica. A esto se le suma un esperado aumento en criminalidad y una población cansada por un tiempo que ha sido desgastante y frustrante. Todo esto, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en palabras de su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, “lo peor está por venir; la pandemia está lejos de terminar”.

La lucha contra el COVID-19 está apenas comenzando. Según el director de la OMS, hablando con la BBC, “globalmente la pandemia se está acelerando. La mayor parte de la gente aún es susceptible (de contagiarse); el virus aún tiene mucho espacio por donde moverse”. Ya superamos los diez millones de casos y, más delicado aún, tenemos más de medio millón de personas muertas por culpa de la pandemia. En Colombia, el reporte diario de casos viene en aumento, así como las muertes. El riesgo sigue siendo el mismo de hace unos meses: que la velocidad de los contagios aumente a tal punto que nuestra capacidad hospitalaria colapse, causando un efecto dominó que termine en catástrofe. Si tenemos al personal de salud saturado, no solo sufrirán los peores casos del coronavirus, sino todas las otras personas que tengan serios problemas médicos y necesiten atención. Esa es la realidad a la que nos estamos enfrentando.

Por eso, ha vuelto a tomar fuerza el aparente roce entre la Alcaldía de Bogotá y el Gobierno Nacional. La alcaldesa, Claudia López, dijo preocupada que el número de unidades de cuidados intensivos (UCI) ocupadas ya va por encima del 70 %, por lo que se hace necesaria una nueva cuarentena estricta. “Yo propongo 14 días de cuarentena general para bajar la velocidad del contagio mientras llegan las UCI”, dijo la alcaldesa. En respuesta, el presidente Iván Duque dijo que “nosotros debemos entender que no es una opción viable para la sostenibilidad de nuestras sociedades sencillamente decir: ‘Vamos a encerrarnos hasta que aparezca una vacuna’”. Por su parte, el ministro de Salud, Fernando Ruiz, dijo que “es muy importante esa colaboración e integración conjunta para que todos podamos salir adelante”.

Esta dinámica ya la conocemos. Lo dijimos en varias ocasiones cuando el país estaba considerando entrar en cuarentena: la falta de coordinación y de diálogo entre las autoridades nacionales y locales no hacen más que generar desinformación y zozobra. Los reclamos de las personas en redes sociales convirtieron este choque en un asunto político, cuando lo que está en juego son vidas humanas. La respuesta, ante eso, sigue siendo la misma. Es urgente tener prudencia y, ante todo, conversaciones de doble vía entre los mandatarios para que el Estado en su conjunto actúe de manera coordinada.

El otro problema es que las medidas económicas del Gobierno no han sido suficientes. El Congreso perdió la oportunidad de aprobar una renta básica y los esfuerzos liderados por el Ministerio de Hacienda se están quedando cortos. Las apuestas de fomento al comercio han sido desacertadas. El resultado es que las personas siguen sin trabajo, sin una red de soporte que los ayude, y el hambre crece. Con esto, es apenas natural que suba la criminalidad. Todo está conectado. Falta lo peor. ¿Se sacudirán los líderes políticos?

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