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Por fin algunas buenas noticias para el fútbol femenino en Colombia y el mundo. Las selecciones de Inglaterra y de Brasil decidieron pagarles lo mismo a sus profesionales hombres que a las mujeres deportistas. En Colombia, bajo el nuevo liderazgo de Fernando Jaramillo, la Dimayor anunció la celebración de la Liga Profesional de Fútbol Femenino 2020. Ahora, las jugadoras han presentado una propuesta que deje de tratarlas como una carga y asegure la viabilidad de la Liga a largo plazo. Es momento de una inversión ambiciosa e inteligente para solidificar el fútbol femenino en Colombia.
La Liga femenina de 2020 es un hecho. Contará con la participación de Fortaleza, Millonarios, La Equidad, Santa Fe, Llaneros, Deportivo Cali, Deportivo Pasto, Júnior FC, América, Atlético Nacional, Real San Andrés, Independiente Medellín y Atlético Bucaramanga. Esto va de la mano con las promesas de Jaramillo, recién nombrado en la dirección de la Dimayor, quien dijo que se tomaría en serio este sector a veces olvidado. También se reactivó la Comisión de Fútbol Femenino en la Federación Colombiana de Fútbol, bajo la representación de Marcela Gómez.
Todas son buenas noticias. Más importante aún, son el debido reconocimiento de que a las futbolistas las han tratado mal en los últimos años. Pese a tener resultados increíbles en comparación con sus recursos, como el triunfo en una Copa Libertadores y buenos desempeños en competencias internacionales, las deportistas nacionales han tenido que seguir luchando por sus derechos. La falta de pauta, las denuncias de acoso, los pésimos comportamientos y el desdén abierto de ciertas directivas del fútbol profesional han manchado un área que debería ser fomentada, no obstaculizada. Ya era hora de que se empezaran a tomar medidas efectivas para explotar el talento de nuestras futbolistas.
Sin embargo, no es suficiente. Por eso las futbolistas profesionales de Colombia presentaron una carta dirigida al director de la Dimayor que debería ser leída con atención. Allí se solicita algo esencial: construir un plan estructural y a largo plazo que garantice la viabilidad de la Liga profesional, como ha ocurrido en otros países.
En la misiva, las deportistas piden “un propósito claro desde diferentes perspectivas (social, cultural, financiero, deportivo, cultural, comercial y legal)”, “un modelo de gobierno que permita darle seguimiento a su implementación”, “el desarrollo de un plan de patrocinios para asegurar los recursos que se han demandado desde diferentes frentes”, “la innovación a través de una estrategia de comunicaciones que le dé visibilidad al fútbol femenino” y “la estructura de indicadores claves de gestión y de resultado que nos permitan darle continuidad y sostenibilidad a nuestra Liga profesional”.
Nos parece acertado, porque es lo mínimo: tratar la Liga profesional como una inversión seria y estructurada a largo plazo, no como un acto de caridad.
La carta termina recordando que “el fútbol femenino merece más que correctivos momentáneos. Somos un sector con gran potencial, que requiere el aporte de todos”. Estamos de acuerdo. Que este sea el principio de la creación de una de las mejores ligas profesionales del mundo. Tenemos el talento a nuestra disposición.
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