Nos vemos en la obligación de volver a hablar sobre acoso sexual contra periodistas. Hace unas semanas comentamos que colegas de Noticias Caracol estaban siendo perseguidas por un hombre, ante la desidia de las autoridades. Ahora, esta semana, tres periodistas de Citytv denunciaron que un hombre les envía de manera constante videos sexuales sin su consentimiento. Hay sospechas, como en el caso de Noticias Caracol, de que no es la única instancia en la que la misma persona ha incurrido en actos de violencia digital, pues ya en el pasado tuvo una denuncia que terminó en vencimiento de términos.
Angie Téllez, periodista de Citytv, viene haciendo la denuncia desde el año pasado. Sin embargo, la Fiscalía no actuó y la Policía respondió con desdén. En su cuenta de X escribió: “ ‘Me estoy masturbando pensando en ti’: eso fue lo que me dijo este señor asqueroso a través de un video que me envió a mi número de trabajo. ¡Es un acosador! Esta es la segunda vez que me envía estos videos pornográficos”. Luego agregó que el hombre “ya había sido capturado por pornografía infantil y está libre en este momento”. Como la Fiscalía respondió que archivó la denuncia original por falta de ampliación de la información, Téllez fue clara: “Estoy indignada con la respuesta, en junio hice la denuncia pertinente por acoso y anexé varias evidencias e incluso recolecté testimonios de otras compañeras. En ningún momento me pidieron ampliación de la denuncia porque la misma tenía todos los argumentos”. Estefanía Maldonado y Deisy Nivia, ambas periodistas de Citytv, denunciaron haber sido acosadas por el mismo hombre. En redes sociales también aparecieron otras denunciantes.
Las similitudes con lo que les ocurrió a las periodistas de Noticias Caracol son evidentes. En ambos casos hay un hombre que hace sentir inseguras a las mujeres violentando su espacio personal, mientras que las autoridades, notificadas de lo ocurrido, muestran desidia en su actuar. Solo cuando se utiliza el poder de los medios de comunicación para hacer eco al caso es que se movilizan tanto la Policía como la Fiscalía. El problema, claro, es que esta es una realidad diaria para muchas mujeres que no tienen a dónde acudir.
El caso es grave, especialmente porque muestra los puntos ciegos de la administración de justicia. Como se trata de un acoso digital, es difícil su rastreabilidad y hay quienes le restan importancia. Pero los espacios virtuales son tan importantes para el libre desarrollo de la personalidad como los análogos. Nadie debe ser vulnerado en ningún contexto. En los mensajes de la denuncia es evidente la angustia que sienten las periodistas, la humillación y el daño que produce la situación. Se trata, adicionalmente, de una agresión contra el trabajo periodístico, pues el hombre consiguió el celular de las involucradas porque se comparte en medio de las emisiones del noticiero para recibir denuncias y otros asuntos de interés público. La justicia debe ser ejemplarizante y crear herramientas ágiles de denuncia. Si estos casos no se priorizan, el acoso seguirá siendo la norma.
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