Insistir en la paz

Es un acierto que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, dedique sus últimos días en el Gobierno a intentar consolidar dos procesos esenciales para el país: el sometimiento de las bandas criminales a la justicia y los diálogos con el Eln.

Aunque será el presidente electo, Iván Duque, quien decidirá la mejor manera de manejar los procesos que quedarán iniciados, es mucho lo que todavía puede hacer la administración Santos para facilitarle el trabajo. Colombia no puede cansarse de apostarle a la paz.

Por supuesto, ambas situaciones son muy dispares. Los diálogos con el Eln son de carácter político. Aunque sin duda es una guerrilla que se ha apoyado en prácticas criminales, como el secuestro y la extorsión, para sustentar su “lucha”, no puede negarse que sus raíces y motivaciones, como ocurrió con las Farc, tienen un trasfondo ideológico ineludible.

El mejor mensaje que esa guerrilla podría enviarle al presidente electo, quien se ha mostrado escéptico de esos diálogos, es pactar un cese bilateral del fuego, para ver si logramos que esos fusiles no se vuelvan jamás a disparar. Si el Eln demuestra una contundente voluntad de paz antes del final del período Santos, será un incentivo para que el presidente electo continúe con los diálogos.

La situación con las bandas criminales es muy distinta. Se trata de carteles del narcotráfico que han aprovechado los vacíos de poder para infundir miedo y violar la ley. Por eso, la aprobación de la ley de sometimiento a la justicia es un excelente paso que debería dar frutos pronto, incluso antes de la posesión del nuevo presidente.

La ley es severa con los miembros de las bandas criminales, pues si bien toma varias medidas para agilizar el juzgamiento de sus crímenes, tiene sanciones estrictas para esos delitos. La única concesión que hace el Gobierno es permitir que las penas se paguen en colonias agrícolas, lo que garantizaría que los grandes cabecillas se entreguen. Nos parece una oferta razonable, que no desconoce la gravedad de los hechos juzgados.

Según el presidente Santos, se “han sostenido conversaciones con abogados que representan (al Clan Úsuga) para hablar de su sometimiento a la justicia, y lo que nos dijeron es que apenas esta ley se sancione se iniciará el proceso. Vamos a iniciar este proceso de forma coordinada, Gobierno y Fiscalía, para someter a los miembros de esta organización a la justicia”.

Esto, por cierto, es un triunfo de las autoridades colombianas, que vienen adelantando operativos exitosos contra este grupo, quitándole el oxígeno y demostrándole que someterse a la legalidad es la única manera de salir mejor librado. Las muertes de ‘Gavilán’ e ‘Inglaterra’ fueron mensajes recibidos por alias Otoniel, el líder de esa organización.

Invitamos también a las otras bandas criminales a unirse a este proceso. Es claro que la lucha la seguirán perdiendo, y la puerta de la oportunidad para una salida negociada se cierra con velocidad.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected]

Temas relacionados

 

últimas noticias

Crímenes de Estado contra periodistas

Una apuesta ambiciosa por la educación