Periodistas y dirigentes consideran sospechosa la forma como se manejó la licitación de programas informativos del Canal Regional Telepacífico, que como resultado trasladó el Noticiero 90 Minutos del horario estelar en que informó durante más de 20 años al de las 10:30 p.m. Las dudas no son gratuitas. El gerente del canal, quien tenía a cargo la conducción de la licitación, renunció súbitamente y el jefe de prensa de la Gobernación fue nombrado presidente de la Junta Directiva de Telepacífico.
No son nuevas las alertas que resaltan la intolerancia a las críticas del primer mandatario del Valle, quien ha utilizado de manera sistemática la publicidad del departamento para promover su imagen y aplacar a quienes hacen veeduría. Según la Contraloría Departamental del Valle, en menos de dos años el Gobernador contrató publicidad por casi US$5 millones con medios nacionales y regionales. Con avisos de página entera en importantes medios nacionales el Gobernador promocionó sus logros en materia de seguridad, vivienda, salud y deportes, y consiguió altos índices de aceptación y popularidad. Entre tanto, desde el diario El País se le escucha decir a su editor general, Diego Martínez Lloreda, que el mandatario canceló la publicación de avisos para 2010 como castigo a su independencia.
Electo gobernador a los 28 años, Abadía heredó las banderas políticas de su padre, Carlos Herney Abadía, ex congresista y cacique político del centro del Valle. Desde entonces, hay quienes lo cuestionan por sus presuntos lazos con algunos parlamentarios procesados por la justicia. Cualquiera sea su verdadera cercanía con éstos, es un hecho que Abadía, pese a ejercer como gobernador, no ha perdido su interés en el poder valluno. Contaba para ello con el éxito de ADN, partido que recogía tendencias de Convergencia Ciudadana y Colombia Viva, y a través del que impulsaría las candidaturas al Congreso de sus principales aliados. A pesar de que la Constitución le prohíbe participar activamente en política, Abadía era considerado informalmente el “verdadero jefe” de ADN. Lo demostró públicamente al presidir un acto de campaña ante 17.000 espectadores que asistieron a la fecha más importante de la feria taurina el pasado 30 de diciembre en Cali.
Con la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de revocar la personería jurídica del controvertido partido, muchos vaticinaron el debilitamiento de la fuerza política del Gobernador. Se preveía también cierta renovación en la política vallecaucana, dominada durante los últimos años por el grupo del ex senador Martínez Sinisterra. El mismo que, según versión del extraditado paramilitar Éver Veloza, habría recibido el apoyo del bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia durante la campaña electoral para el Congreso en 2006.
Sin embargo, la medida del CNE fue ineficiente por no haberle sido aplicada a otras colectividades que también recurrieron a la transformación de nombres y logos para borrar los trazos de un pasado de relaciones con la ilegalidad. De acá que las principales fichas del extinto ADN en el Valle pertenezcan hoy a las listas del Partido de Integración Nacional, PIN.
En síntesis, varias son las dudas que se ciernen sobre algunas de las actividades del Gobernador del Valle. Aunque las insistentes denuncias y quejas por el interés en publicitar su imagen pueden resultar menores, su intervención en política no debiera ser tolerada. Como tampoco debiera existir permisividad alguna frente a sus velados ataques a la libertad de expresión.