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La bajeza del presidente Petro y del ministro Ávila con el Banco de la República

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20 de abril de 2026 - 05:00 a. m.
¿Qué le costaba al ministro, y de paso al presidente, mostrar un poco de humanidad con sus contrincantes?
¿Qué le costaba al ministro, y de paso al presidente, mostrar un poco de humanidad con sus contrincantes?
Foto: FUJIFILM COLOMBIA
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El presidente Gustavo Petro y el ministro de Hacienda, Germán Ávila, necesitan reconsiderar su manejo caprichoso y peligroso de su relación con el Banco de la República. Por supuesto, tienen todo el derecho de cuestionar las decisiones de la Junta del Emisor, así como proponer, como lo han hecho, que se necesita una reforma de la manera en que opera la relación del Gobierno con el banco. Lo que es muy problemático es su actitud: una mezcla de hostilidad y de fingida ingenuidad, como si las palabras que están utilizando no tuviesen contenido; como si el público en general no entendiera que están intentando atacar el carácter de cada uno de los miembros que han votado en contra de sus deseos.

Esta no es una discusión sobre la tasa de interés. Al respecto ya hemos escrito varios editoriales explicando por qué creemos que la prudencia del Banco de la República es bienvenida en tiempos de incertidumbre. Sabemos, sin embargo, que esa postura es debatible, como lo es todo al momento de tomar decisiones sobre políticas públicas. Compartimos la posición de Rodrigo Uprimny, columnista de este diario, hace una semana: sí, la tasa de interés debe poder cuestionarse públicamente, pero también es cierto que el Banco de la República está dentro de su derecho de seguir aumentándola, como lo ha hecho, en vista de la inflación que no cede. Hasta ahí, por ahora, esa conversación.

Lo que nos preocupa es que tanto el presidente Petro como el ministro Ávila han corrido por completo la línea ética de lo que es aceptable de una discusión pública. El mandatario puede, por supuesto, referirse a Olga Lucía Acosta como su “peor error”. Aunque nos parece exagerado, es una postura amparada en la libertad de expresión. Sin embargo, pasar de ahí a llamarla “genocida”, “guerrillera del EPL” y “fascista” muestra que el líder de la Casa de Nariño está más concentrado en obtener “me gusta” en X que en respetar a sus oponentes. Para una persona que es amante de la literatura y que se precia de su manejo de las palabras, utilizar esos términos a la ligera, como se le ha vuelto costumbre, es indigno. También es muy agresivo. Y sí, pone en riesgo a las personas que reciben esas estigmatizaciones.

Aquí entra el ministro Ávila, quien ha adoptado una actitud solapada más digna del patio de un colegio que del cargo que ostenta. Cuando el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, le suplicó al Gobierno bajar el tono, moderar la manera en que se habla y, sobre todo, no difundir mentiras como que Acosta hizo parte del EPL, el ministro de Hacienda respondió que él había sido guerrillero y que eso no era cuestión de vergüenza. Una de dos: o el funcionario no entendió lo que decía Villar, o decidió de manera consciente manipular el debate y saltarse el fondo del asunto. Para una persona tan instruida, nos parece que comprender mensajes básicos no es un problema. Así que su actuar de mala fe le hace daño a la democracia colombiana. El problema con Acosta es que están mintiendo sobre ella en un país donde ese tipo de señalamientos significan un riesgo. Lo que reclamaba Villar también es que usar el término “genocida” tiene unas implicaciones muy claras. ¿Qué le costaba al ministro, y de paso al presidente, mostrar un poco de humanidad con sus contrincantes? ¿Todo vale en el afán de imponerse, de “tener la razón”, de influenciar en las elecciones que están en curso?

Señores, no les pedimos que estén de acuerdo con el Banco de la República. Tampoco pretendemos que se censuren. Sigan manifestando su descontento y proponiendo las soluciones que ustedes consideran necesarias. Pero se puede debatir sin destrozar al oponente, sin empañar su reputación, sin apelar a manipulaciones con base en bajezas. ¿Es mucho pedir?

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Oscar Bernal(5340)Hace 46 minutos
Se acercan las elecciones y El Espectador va subiendo de tono, todos sabemos de que lado están pero no exageren, por favor
Berta Lucía Estrada(2263)Hace 1 hora
Excelente editorial, mesurada, respetuosa y a la vez contundente.
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