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La campaña electoral exige mayor responsabilidad

El Espectador

17 de mayo de 2026 - 12:00 a. m.
El agua está muy sucia en una elección reñida y, de seguir así, el resultado de las votaciones puede llevarnos a muchas tensiones nacionales. Hay que ser más responsables.
Foto: El Espectador
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A dos semanas de la primera vuelta presidencial el proceso electoral no ha estado libre de influencias indebidas: desde el Gobierno Nacional, que de manera poco disimulada aprovecha cualquier oportunidad que tiene para torpedear las candidaturas de la oposición, pasando por los grupos armados que tienen a varias poblaciones aterrorizadas y bajo amenaza, e incluyendo a las mismas campañas que, de manera directa o a través de subalternos, no se sonrojan al promover desinformación y estigmatizaciones que le hacen daño a la democracia. También es muy preocupante el discurso del presidente Gustavo Petro en contra de la idoneidad de la Registraduría, ambientando un supuesto fraude electoral sin aportar prueba alguna, más allá de especulaciones retóricas.

Esta semana se celebró una reunión de la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales en Manizales. Allí, el ministro del Interior, Armando Benedetti, sacó pecho al afirmar que el Ejecutivo “no está haciendo campaña”. Difícil creerlo cuando el mismo Benedetti, hace apenas semana y media, escribió una publicación en X burlándose del candidato Abelardo de la Espriella. Hace unos días, también sin sonrojo, el presidente Petro escribió en X que “yo, como militante que soy del progresismo colombiano, le propuse a Iván Cepeda ser el candidato presidencial de mi partido”, y luego procedió a alabar esa candidatura. El mandatario también ha aprovechado cada oportunidad que tiene para comentar sobre Paloma Valencia y De la Espriella, las candidaturas de la oposición. Varios ministros no se quedan atrás, citando a esos candidatos y replicándoles comentarios. ¿Acaso no debe leerse eso como una clara intervención en política?

El apoyo no solo es en mensajes de X. La embajadora en Haití, Vilma Velásquez, acaba de ser suspendida por la Procuraduría porque dijo en una entrevista: “La Constitución no permite que se reelija al presidente, pero tenemos un candidato magnífico que es Iván Cepeda, del Pacto Histórico”. La Silla Vacía también publicó una conversación en la que el viceministro de las TIC, Andrés López, les pide a varios influenciadores que trabajan con el Gobierno un apoyo a la campaña de Cepeda. Tanto el candidato del Pacto como desde el Gobierno han rechazado ese tipo de actitudes, pero dejan un muy mal sabor.

La violencia también ha desdibujado el ejercicio electoral. A pesar de que el Gobierno destaca el inmenso despliegue de las fuerzas armadas, organizaciones de la sociedad civil y la Defensoría del Pueblo hablan de territorios donde hay mandos criminales de facto. La Misión de Observación Electoral (MOE) dijo que aumentaron los municipios en “riesgo extremo” por la violencia, la presión de los grupos armados, la desinformación y los ataques por medios digitales. La Defensoría igual ha señalado que, según estudios sobre publicaciones de las campañas, hay abundancia de discursos estigmatizantes y desinformadores. El agua está muy sucia en una elección reñida y los colombianos se sienten confundidos.

Finalmente, volviendo al presidente Petro, continúa con sus señalamientos irresponsables a la Registraduría. Esto pese a que los resultados del conteo en las elecciones de marzo salieron bien, a que hay múltiples fuentes de observación internacional y a que nuestro sistema electoral ha mostrado ser eficaz y seguro. Volver una y otra vez sobre un supuesto fraude, a pesar de las voces expertas independientes, es atacar la legitimidad de todo el proceso. De seguir así, el resultado de las elecciones puede llevarnos a muchas tensiones nacionales. Hay que ser más responsables.

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