La moderación de Lenín Moreno

No debe pasar inadvertido el llamado a la unidad —o al menos al respeto dentro de las grandes diferencias con la oposición— del nuevo presidente ecuatoriano.

El cambio de gobierno en Ecuador anuncia una nueva etapa en el país vecino. El nuevo presidente, Lenín Moreno, a pesar de pertenecer al mismo partido del saliente mandatario, ha enviado un claro mensaje de sindéresis a los ecuatorianos. Marcando una clara diferencia con su antecesor, prometió un cambio de estilo con un bajo perfil en lo personal y un mayor énfasis en los temas que unen y no en los que dividen. Valores, respeto, tolerancia, familia y diálogo harán parte de su gestión. “Soy el presidente de todos, me debo a todos, respeto a todos”.

Moreno, quien desde la campaña había mostrado una posición menos confrontacional, más cercana al entendimiento y a la disminución de las fuertes tensiones internas entre el Gobierno y la oposición, comienza su mandato bajo esas mismas premisas. “Todos somos hechos del mismo Ecuador, todos somos hechos de este mismo barro profundo, esa gente montubia, mestiza y afroecuatoriana”. Este llamado a la unidad, o al menos al respeto dentro de las grandes diferencias con la oposición, encabezada por el derrotado candidato Guillermo Lasso, no debe pasar inadvertido por quienes lo adversan. La mitad de los ecuatorianos apoyaron a Lasso, en un resultado electoral que no dejó de causar polémica, y esto requiere de un manejo cuidadoso para recomponer a una sociedad profundamente dividida.

En clara alusión a Correa, se comprometió a terminar con las “sabatinas”, el espacio semanal en el cual el anterior mandatario presentaba una suerte de rendición de cuentas ante el país. Al mismo tiempo aprovechaba para fustigar de manera inclemente a sus opositores, comenzado por los medios de comunicación que no le eran afectos. “Vamos a encontrar otra forma de hacerlo, pero mantendré informada a la ciudadanía sobre toda la gestión gubernamental. Yo prefiero esos sistemas europeos, donde el presidente pasa inadvertido”. Sin lugar a dudas esto le hará un gran favor a la democracia ecuatoriana. La anterior tendencia fue implantada por el fallecido Hugo Chávez en Venezuela, quien utilizó su programa semanal, Aló Presidente, para encadenarse con todos los canales de televisión, dentro de un esquema populista de la información.

Para Moreno, los aspectos sociales continuarán siendo parte central de su actividad. Ese ha sido el derrotero seguido por Alianza País, movimiento que tiene importantes logros para mostrar bajo la gestión del anterior ocupante del Palacio de Carondelet. En esta oportunidad, el nuevo mandatario hizo énfasis en el plan Toda Una Vida, en materia de salud, la construcción de cerca de 200.000 viviendas gratuitas y el aumento sustancial del bono de ayuda social para las personas menos favorecidas. También espera hacer énfasis en programas de prevención de la drogadicción, denominados Impulso Joven. Mientras tanto, en materia económica, se propone implantar un freno al gasto público y anunció que el mismo contará con nuevos mecanismos de control. En el campo monetario decidió mantener la dolarización, frente a especulaciones que ponían el énfasis en el dinero electrónico.

En el escenario internacional se espera que asuma posiciones más realistas y mesuradas, en especial respecto a la excesiva cercanía con los países del Alba, en general, y Venezuela en particular. Es diciente que haya puesto un énfasis en el fortalecimiento de la llamada cooperación Sur-Sur, pero mucho más lo es que no haya hecho menciones específicas a Unasur en su discurso de posesión. En especial porque la sede de este mecanismo de concertaciones de los países suramericanos está en Quito. Con anterioridad, el mismo fue utilizado de manera eficiente por Caracas para asegurar apoyos o, al menos, intentar neutralizar las acciones de la OEA.

Así las cosas, Lenín Moreno tiene en sus manos una gran oportunidad de mantener los importantes logros sociales alcanzados en Ecuador, sin el alto costo de la innecesaria polarización que generó Rafael Correa.

 

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