La nueva Guerra Fría

El mundo entero está entrando en una nueva Guerra Fría por la incapacidad de la diplomacia de funcionar. / Foto: AFP

Corea del Norte realizó su sexta prueba en la historia de lo que parece ser un arma nuclear. Por la magnitud de los temblores, que se calculan de 5,7 grados en la escala Richter, el régimen de Kim Jong-un ya tiene en su poder un arma mucho más devastadora que la lanzada por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial sobre Japón. Esta no es más que la última provocación en la disputa entre los norcoreanos y el presidente de EE. UU., Donald Trump, quien está demostrando ser incapaz de afrontar una crisis que no se soluciona con tuits violentos. El mundo entero está entrando en una nueva Guerra Fría por la incapacidad de la diplomacia de funcionar.

El domingo, la agencia oficial norcoreana KCNA publicó una fotografía de Kim Jong-un junto a unos científicos observando un dispositivo presentado como una bomba de hidrógeno. De ser cierto, esta sería la primera confirmación oficial de que Corea del Norte cuenta con un dispositivo de este tipo. Para los demás países, el mensaje es preocupante, porque esta bomba puede montarse en un misil intercontinental. Hace apenas unos días, el régimen norcoreano escaló las tensiones enviando un misil que sobrevoló parte de Japón antes de caer en el océano. El gorila se está dando golpes cada vez más ruidosos en el pecho.

Las provocaciones de Corea del Norte, no obstante, no son nuevas. La comunidad internacional ha tenido que lidiar con un régimen errático por varias décadas. El problema es que ahora a la cabeza de Estados Unidos se encuentra Donald Trump, quien se ha dejado llevar por la impulsividad antes que la mesura que amerita una situación así. Hace poco, Trump dijo que respondería a cualquier agresión de Corea del Norte con “fuego y furia”. Ante lo ocurrido el domingo escribió en un tuit que “las palabras y las acciones [de Corea del Norte] continúan siendo muy hostiles y peligrosas para Estados Unidos”. Fuentes del Pentágono han dicho que Trump no descarta una intervención militar “preventiva”.

Sin embargo, es precisamente esa actitud la que ha fomentado esta escalada de tensiones. Después de criticar a Corea del Norte, Trump tuiteó que “Corea del Sur está descubriendo, como ya les dije, que su intento de apaciguamiento con Corea del Norte no funcionará, ¡sólo entienden una cosa!”. Su crítica a la actitud del presidente surcoreano Moon Jae-in, que ha sostenido que su país no está dispuesto a buscar una solución que no sea diplomática, muestra que Estados Unidos, bajo el nuevo presidente, está en peligro de incumplir sus promesas de protección. Trump quiere “fuego y furia” sin pensar en sus consecuencias.

La comunidad internacional rechazó en pleno el actuar de Corea del Norte, lo que es una buena señal, pues indica que Rusia y China, principales protectores del régimen de Kim Jong-un, no están dispuestos a permitir que la violencia aumente. “Es muy importante conservar la calma y abstenerse de cualquier acción que llevaría a una nueva escalada”, dijo Serguéi Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores ruso.

Pero nada va a servir si Estados Unidos no modera públicamente su posición. Varios expertos le dijeron al New York Times que esta prueba nuclear es un mensaje especialmente dirigido al presidente chino, Xi Jinping, quien es el único que puede afectar con su presión la actitud de Washington para que Corea del Norte tenga la excusa de volver a la mesa de negociaciones. China, por cierto, pidió a Pionyang que “cese sus acciones erróneas que agravan la situación y no sirven a sus propios intereses”.

Es lamentable que este sea el nivel al que ha llegado la retórica mundial. Trump está aprendiendo, a las malas y a costa de los demás países, que hay problemas complejos que no se solucionan con su populismo de siempre. Sólo queda esperar que las voces de la razón dentro de su gobierno triunfen pronto, antes de una catástrofe. ¿No aprendimos nada de la inútil tensión de la Guerra Fría?

 

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