La táctica de estigmatizar el trabajo periodístico

Habla muy mal de los líderes políticos que aprovechen cualquier oportunidad para promover la idea de que la prensa independiente está buscando perjudicarlos faltando a la ética. Si bien la labor de todos los periodistas, por supuesto, está abierta a la crítica, cuando esta se fundamenta en falsedades y generaliza irresponsablemente, el resultado es fomentar un estigma peligroso.

Esta semana, el Centro Democrático expidió un comunicado denunciando las supuestas y “reiteradas agresiones de periodistas de Noticias Uno al expresidente Álvaro Uribe Vélez y su equipo de trabajo”. Según el partido político, “el expresidente (Álvaro) Uribe salió del recinto a dialogar con la senadora Angélica Lozano. Durante el transcurso de la conversación, una periodista de Noticias Uno, quien persigue constantemente al expresidente, de forma subrepticia e irrespetuosa, sacó su celular y comenzó a grabar el diálogo”. Además, el documento dice que lo ocurrido “constituye una clara violación a la intimidad y no demuestra una labor periodística con lineamientos éticos”.

En otras palabras, el partido de Gobierno les dice a sus millones de seguidores y a toda la opinión pública que una periodista particular, y el noticiero al que representa, faltan a la ética. El mensaje subyacente es que, por ende, todo lo que digan no debería ser tenido en cuenta. Con un problema adicional: los hechos que denuncia el Centro Democrático no son ciertos.

Tan pronto se conoció la comunicación, la senadora Angélica Lozano, quien fue testigo de todo lo ocurrido, dijo que lamentaba el comunicado, “lo rechazo y lo desmiento. Doy fe absoluta de su falsedad”. Según la parlamentaria, la periodista denunciada por el Centro Democrático se encontraba entrevistándola a ella cuando llegó el senador Uribe, quien interrumpió el encuentro. Por eso, la periodista tenía el celular grabando, acto que fue el motivo del comunicado en cuestión.

No es coincidencia que la periodista involucrada sea Paola Rojas, quien se ganó la enemistad del Centro Democrático por haber publicado un video de la reunión posterior al discurso de posesión del presidente Iván Duque. En él, los miembros del partido, incluyendo al senador Uribe, celebraban el discurso agresivo realizado por Ernesto Macías, presidente del Senado.

Por eso, lo más diciente de todo incidente es el entusiasmo que demostró el Centro Democrático para publicar un comunicado desacreditando a Rojas y a Noticias Uno. ¿No había, acaso, otra manera de aclarar la duda? ¿Se retractarán ahora que los hechos están mucho más claros? ¿Permitirán que la estigmatización quede en el ambiente? ¿O es que, como lo tememos, esa era precisamente la intención de armar este escándalo con una labor periodística apenas legítima?

Porque no sobra decirlo: Rojas no cometió alguna falta ética en su labor como periodista. Los pasillos del Congreso son un lugar público y ella, una periodista acreditada como tal. Nos unimos, pues, al llamado de la Fundación para la Libertad de Prensa para erradicar este tipo de estigmatizaciones contra el periodismo. ¿Quién gana cuando la prensa es desacreditada ante los ojos de la opinión pública?

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected].

 

últimas noticias

El poder absoluto contra el periodismo

Cuidado con el timonazo