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hace 4 horas

La tragedia de Mocoa

Preocupa ver cómo el Putumayo sufre por sus obstáculos históricos, como la pobreza de su población.

La tragedia de Mocoa debe ser una oportunidad para preguntarnos si estamos preparados para eventos como el ocurrido.

La avalancha que desbordó los ríos Mulato Sancoyaco y Mocoa, en el Putumayo, en la madrugada del sábado pasado, es una de esas tragedias a las que cuesta responder con elocuencia. Al cierre de esta edición se han confirmado 210 personas fallecidas en Mocoa. Es esperanzador ver la respuesta contundente de las autoridades y al país entero abrazando con su ayuda y empatía al municipio afectado. También debemos preguntarnos por lo que falló y lo que se puede hacer para evitar en la medida de lo posible este tipo de hechos.

“Habrá que esperar y seguir viviendo con un ojo abierto”, le dijo una de las víctimas a El Espectador, sintetizando no sólo lo abrumador de la tragedia, sino los efectos que genera a futuro. El alcalde José Antonio Castro pidió al Gobierno total respaldo y dijo que “todos los barrios aledaños a los ríos, prácticamente muchos de ellos, quedaron casi desaparecidos. Hay un número indeterminado de desaparecidos, de niños y adultos que no alcanzaron a salir, que todavía no han sido reportados”. Miedo y dolor inconmesurables.

Ante tal magnitud del horror, es motivo de esperanza ver la respuesta de todas las autoridades. Para las operaciones que se llevaron a cabo ayer se contaba con un equipo de casi 1.300 personas del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, entre Ejército, Policía, Fuerza Aérea, Armada, Defensa Civil, Bomberos, Cruz Roja, UNGRD, Gobernación, Alcaldía, CTI, Medicina Legal y Corpoamazonia. Asimismo se cuenta con diez helicópteros, seis aviones, siete botes para apoyo fluvial y 63 vehículos para recorridos terrestres. El presidente Juan Manuel Santos se trasladó a Mocoa, y también hizo presencia la Defensoría del Pueblo. El mensaje a todos los damnificados ha sido claro: no están solos.

También se ha recibido el apoyo de la ciudadanía con donaciones en dinero e insumos necesarios para los días que vienen, muy difíciles. Si se desea hacer un aporte, se habilitó la cuenta de ahorros 021 666 888 del banco Davivienda.

Dicho lo anterior, es fundamental preguntarnos por lo que falló y empeoró la tragedia. Según expertos, la deforestación en cercanías a las fuentes hídricas, la construcción de viviendas y el impacto del cambio climático son varias de las causas para que haya ocurrido la tragedia. Si el problema, entonces, es de planeación, la respuesta del país debe ser un cambio en las políticas para evitar que esto ocurra. Especialmente porque hay otros lugares de Colombia en riesgos similares.

Adriana Soto, directora regional de The Nature Conservancy, le dijo a Caracol Radio que a estas “causas debemos ponerles freno si no queremos que una tragedia similar se repita en otras partes del país. Más si se tiene en cuenta que las lluvias van hasta mayo y tienden a incrementarse”.

También preocupa ver cómo el Putumayo sufre por sus obstáculos históricos, como la pobreza de su población. Herman Granados, anestesiólogo del hospital de Mocoa, denunció que “no hay infraestructura física, logística ni médica para manejar a todos los heridos de esta tragedia, pero se está haciendo lo que más se puede con lo que se tiene”. En otras palabras, no estábamos listos.

Para ayudar a calmar los justificados miedos de los pobladores de Mocoa, hay que seguir con el acompañamiento constante y empezar a trabajar para evitar que algo así vuelva a ocurrir.

 

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