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La verdad y los acuerdos

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11 de octubre de 2020 - 03:00 a. m.
Los ex-Farc están empezando a hablar, de manera voluntaria y con contundencia, prometiendo que aportarán pruebas. ¿No es eso, precisamente, lo que queríamos? / Foto: El Espectador
Los ex-Farc están empezando a hablar, de manera voluntaria y con contundencia, prometiendo que aportarán pruebas. ¿No es eso, precisamente, lo que queríamos? / Foto: El Espectador
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El caballito de batalla contra el Acuerdo de Paz, por parte de los promotores del No en el plebiscito, siempre fue que deseaban una “paz sin impunidad”. En respuesta, los negociadores y quienes respaldamos lo firmado en el Teatro Colón propusimos que una manera de combatir la impunidad era creando espacios que fomentaran la verdad y la reparación, así como que garantizaran la no repetición. Ahora que los miembros de las extintas Farc están comenzando a demostrar que sí es mucha la verdad que nos falta en este país plagado de impunidad, la respuesta, desde una parte de la institucionalidad y la opinión pública, es que entonces pierdan los beneficios. Son obtusos a propósito: sin las garantías que hemos otorgado, por ejemplo, a los parlamentarios del Partido FARC, no estaríamos hoy con más información que en 25 años sobre el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado.

Son dos las respuestas a la confesión de los ex-Farc. Una pide que Julián Gallo, quien ejecutó la orden de asesinar a Gómez Hurtado, sea retirado inmediatamente del Congreso. Eso no tiene ningún sentido en el ordenamiento jurídico colombiano. Porque eso es lo otro: los opositores de la paz parecen olvidar a menudo que el Acuerdo ha sido institucionalizado y sus reglas deben ser cumplidas por el Estado. Retirar a Gallo por contar la verdad es un contrasentido: está contando la verdad precisamente porque hicimos un Acuerdo de Paz y dimos algunas concesiones, como permitir que el Partido FARC tuviera presencia en el Congreso durante varios períodos.

Después de mucho rechinar de dientes, del cinismo de personas como Jesús Santrich, de la arrogancia de Iván Márquez, los ex-Farc están empezando a hablar. De manera voluntaria y con contundencia, prometiendo que aportarán pruebas. ¿No es eso, precisamente, lo que queríamos? ¿Acaso no es cuando menos estimulante para el estancado debate nacional que tengamos una nueva y creíble teoría en el caso de Gómez Hurtado y de otros asesinatos importantes? Si querían romper la impunidad, bueno, el Acuerdo nos ha abierto la puerta para hacerlo.

La otra reacción ha sido desde Presidencia y la misma Fiscalía. Desconfían de lo que dice la FARC y piden que sea el ente investigador el que continúe con las indagaciones. En el proceso, veladamente, promueven la estigmatización contra la labor de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Sobre eso, dos ideas.

Primera, estamos de acuerdo en no creerle a la FARC de manera automática. Tendrá que contarnos sus pruebas y la JEP tendrá que hacer el respectivo contraste de versiones. Así funciona el sistema de justicia transicional. Dicho eso, lo aportado hasta ahora genera indicios suficientes para darle credibilidad a esa tesis. No podemos simplemente cerrarnos porque los sabemos manipuladores consuetudinarios.

Segunda, ¿de verdad la Fiscalía pretende posicionarse como la única capaz de encontrar la verdad en el caso de Gómez Hurtado? ¿Esa misma Fiscalía que fue incapaz de dar respuestas durante 25 años? ¿Esa misma Fiscalía que permitió desvíos de investigación? ¿Esa misma Fiscalía que creó un “falso positivo judicial”? Todos y cada uno de los fiscales les han fallado al país y a las familias de las víctimas. El fiscal Francisco Barbosa debería estar celebrando que el Acuerdo de Paz por fin está arrojando luces. ¿No sería mejor que la Fiscalía colabore con la JEP, en vez de seguir enemistándola?

Para esto queríamos la paz. Falta mucha verdad, falta mucho reconocimiento. Pero estamos avanzando en el camino correcto.

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William(06077)12 de octubre de 2020 - 02:01 a. m.
Una verdad sesgada, decantada a la medida de intereses mezquinos, dicha por unos mitomanos empedernidos que han hecho gala de hacer de la mentira un arma, es peor que la mentira misma. Hay que ser muy ingenuo para pensar que las Farc, ahora sufrieron de un arranque de sinceridad y altruismo. Eso no va con ellos y eso sí es una verdad. Sin negocio no dan un paso y eso se huele a leguas. Verdad?
Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 11:53 p. m.
Dr cano le gustaria ver a los asesinos de su padre en el congreso gracias a un proceso mafioso y corrupto..con una corte de bolsillo del narcoterrorismo que garantiza impunidad y mentira la Jep
Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 11:34 p. m.
Todo queremos la paz no la mentira..de criminales de lo peor..todos son igual o peores que Pablo escobar..y la Jep es un engendro de impunidad y mentira..no engane pintando una Paz que no existe sino para el brazo politico farc.
Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 10:43 p. m.
Editorial sesgado y es obvio al Dr cano lo mato el cartel de Medellín...pero de ahí decir que no tenemos que comer el cuento de un criminal que secuetraba niños para violarlos y matarlos es garantía de verda. a sabiendas que a lozada le importa muy poco lo que piensen de el ..pues esta en la impunidad absoluta..seria bueno que Cano entrevistara a su amigo ramiro bejarano sobre este crimen.
  • Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 11:01 p. m.
    solo para perjudicar internacionalmente a Duque..Cuantos magistrado , congresistas estan en la nomina de la farc......
  • Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 11:00 p. m.
    El odio a Alvaro Uribe los hace perde objetividad..Si El cartel Farc tubiera buena volunta de decir la verdad por que no a entregado las rutas del narcotrafico, sus contactos, ect quienes eran los farcpoliticos, donde se esconde Marque y cia..donde estan lo millones de dolares del cartel farc el mas poderoso del mundo. ahora bien cual paz.cual verdad, cual reparacion..matan lideres,,excombatentes
  • Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 10:50 p. m.
    la JEP es un lavadero de crimenes senor Cano no trate de tapar el sol con un dedo.
  • Rafael(19929)11 de octubre de 2020 - 10:49 p. m.
    El Das en todo los gobiernos perfilaba a los enemigos politicos era una mision absoluta. la inteligencia y contrainteligencia de Bejarano perfilaron a Alvaro gomez y le dieron la informacion al abogado londono del cartel del norte del valle para la que cumplieran la orden de Samper matar a su peor contradictor en la epoca mas negra de Colombia..no vengan con el cuentico que ellos era impolutos.
Alberto(3788)11 de octubre de 2020 - 09:16 p. m.
Excelente editorial. Totalmente de acuerdo.
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