25 Jan 2019 - 5:00 a. m.

Las cartas sobre la mesa en Venezuela

El Espectador

Estos días serán determinantes para el futuro del país vecino. De momento hay un presidente legítimo de transición y un usurpador que de manera mezquina se empeña en amarrarse al poder. / Fotos: AFP
Estos días serán determinantes para el futuro del país vecino. De momento hay un presidente legítimo de transición y un usurpador que de manera mezquina se empeña en amarrarse al poder. / Fotos: AFP

Venezuela dio un paso histórico para el retorno constitucional a la senda democrática. Juan Guaidó, quien preside la Asamblea Nacional, se juramentó frente al pueblo como presidente temporal. Debe garantizar elecciones libres y transparentes. Cuenta con el apoyo de la gran mayoría de la población, de los países del hemisferio y de la OEA. En su contra están el gobierno ilegítimo de Nicolás Maduro y las Fuerzas Armadas, que son el fiel de la balanza. Estos días serán determinantes para el futuro del país vecino.

La situación, con todas las cartas sobre la mesa, es de por sí inédita. De momento, hay en Venezuela un presidente legítimo de transición que cuenta, como se evidenció el miércoles pasado, con un mayoritario apoyo interno y con reconocimiento internacional. Simultáneamente, hay un usurpador que de manera mezquina se empeña en amarrarse al poder, así sea destruyendo lo poco que queda de su país.

Es así como frente a un régimen ilegítimo, producto de unas elecciones fraudulentas, surge un joven desconocido, valeroso y carismático que decide agarrar el toro por los cuernos para sacar al país del laberinto en que se encuentra. La decisión de Guaidó se sustenta en la Constitución. Una vez juramentado, Canadá, Colombia, Brasil, Argentina y los demás países del Grupo de Lima lo reconocieron de inmediato. Tan solo México y Uruguay se desmarcaron de la posición mayoritaria.

Maduro, con su natural forma de defenderse atacando, decidió romper relaciones con Estados Unidos y dar 72 horas a su cuerpo diplomático para que abandone el país. Guaidó, por su parte, invitó a todos los países a mantener abiertas sus legaciones en Caracas. Washington replicó que no reconoce a Maduro. De esta manera se presenta otro hecho inédito. ¿Qué legitimidad tiene Maduro para expulsar diplomáticos? Ninguna.

Cabe destacar que el presidente Iván Duque y el canciller Carlos Holmes Trujillo han sido verticales contra Maduro. Lo anterior teniendo en cuenta todo lo que está en juego para Colombia por la cercanía, los intereses en juego y, muy especialmente, el millón de migrantes que hay en este momento en el país y que pueden aumentar en los próximos meses de manera sustancial.

A nivel multilateral, la OEA ha vuelto a recobrar su papel de foro político por excelencia de la región. Ayer, en una sesión de su Consejo Permanente, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, anunció un apoyo de emergencia de US$20 millones para el gobierno de Juan Guaidó y pidió que se lleve a cabo una asamblea general extraordinaria de cancilleres para debatir el tema a la mayor brevedad posible. Lo complejo de la situación es que, en principio, no se contaría con el número de votos necesarios para convocarla y, menos aún, para que se dé la suspensión de Venezuela. Es una paradoja que los países más importantes señalen a Maduro como dictador y países pequeños, como las islas del Caribe anglófono, continúen impidiendo que se asuman posiciones más radicales.

Frente a los actos torpes y desesperados de un régimen que se cae a pedazos, el único sustento real sigue siendo la cúpula de las Fuerzas Armadas, que ratificó su pleno respaldo al dictador. El nuevo presidente transitorio se había adelantado a los hechos hace una semana, al ofrecer una amnistía a los militares. Su intención era fragmentar la monolítica dirigencia encabezada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. Este objetivo prioritario no se ha alcanzado, por ahora.

De momento, todo parece indicar que la presión contra el dictador va a continuar incrementándose en dos escenarios. Por un lado, en la calle, se espera que los miles de venezolanos que piden a gritos un cambio continúen su apoyo incondicional a Juan Guaidó para que lidere este proceso de transición a la democracia. Por el otro, la comunidad internacional deberá aumentar la presión sobre Maduro para que sin más dilaciones abandone el poder que ha usurpado.

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