Las vacunas y la libertad individual

La sentencia que declara que la vacuna contra el VPH no puede emplearse de manera obligatoria no debe ser malinterpretada para seguir desinformando sobre el tema. / Foto: AFP

La Corte Constitucional falló una tutela donde reitera un principio esencial para garantizar las libertades individuales de los colombianos: que el Estado no puede tomar decisiones sobre el cuerpo de los ciudadanos. Sin embargo, la sentencia, que se da sobre el tema de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), no debe ser malinterpretada para seguir difundiendo desinformación sobre este tema, clave para la salud pública y el bienestar de las mujeres del país.

La tutela estudió el caso de una menor de edad que se enfermó poco tiempo después de haber sido vacunada contra el VPH. Al estudiar las pruebas, la Corte dijo que no tenía manera de saber con certeza que esos problemas de salud fueran causados por la inmunización. Sin embargo, el tribunal aprovechó la oportunidad para advertirle al Ministerio de Salud que “existe la necesidad de obtener consentimiento informado como condición previa para administrar la vacuna”. Es decir, que la vacuna no puede aplicarse de manera obligatoria.

Lo anterior es una posición que celebramos y apoyamos en un país donde no es extraño que el Estado pretenda regular lo que las personas pueden y no pueden hacer con sus cuerpos. No sobra aclarar, no obstante, que el Ministerio de Salud respondió que antes de la decisión ya se les permitía a las personas no aplicarse la vacuna siempre y cuando dejaran una constancia por escrito.

En temas de salud pública, y en particular el VPH, apoyamos la defensa de la libertad individual siempre y cuando no se trate de enfermedades que afecten a quienes sí decidieron inmunizarse. No aplicarse la vacuna del VPH, en últimas, sólo afecta a la niña en cuestión, aunque es una lástima que esa sea la decisión contra toda la información médica disponible. Diferente sería no permitir la aplicación obligatoria de vacunas en situaciones de enfermedades altamente contagiosas que amenazan a toda la población. Hace poco en Estados Unidos, por ejemplo, como consecuencia del movimiento contra las vacunas, se empezaron a ver brotes de enfermedades que ya habían sido erradicadas: la viruela, el sarampión y la rubéola.

La protección de la autonomía personal de la Corte llega luego de que los esfuerzos de vacunación contra el VPH en el país tuvieran un revés por el pánico generado en El Carmen de Bolívar (Bolívar). Lastimosamente se ha difundido sin control la idea de que la vacuna del VPH, pensada para evitar el cáncer de cuello uterino en las próximas generaciones de mujeres colombianas, tiene efectos negativos para las jóvenes que se inmunizan. El tribunal hace varios comentarios al respecto.

Primero, reitera que la vacuna no genera toxicidad. Segundo, recuerda que “a nivel nacional e internacional, la mayoría de agencias médicas han avalado la seguridad, eficacia y calidad de la vacuna”. Tercero, acepta que la vacuna sí produce ciertos efectos adversos, como dolor de cabeza, fiebre, náuseas, mareo o dolor en el sitio de aplicación, pero que esos se pueden manejar dándoles más información a los pacientes y tomando medidas al momento de la aplicación.

Entonces, el Ministerio de Salud debe continuar en su titánica tarea de promover la vacuna contra el VPH, con más información y luchando contra la desinformación. Si ya sabemos una manera de evitar el cáncer cervical, sería un fracaso permitir que los miedos infundados triunfen a costa de la salud de las colombianas.

 

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