Llegó la hora de escuchar… ¡Primero las niñas!

Con ocasión del Día Internacional de la Niña, que se celebró en todo el mundo el pasado martes 11 de octubre, y como parte del Foro de El Espectador y la Fundación Plan “Contando lo Invisible, Primero las Niñas”, invitamos a Yudis Mosquera, 23 años, para que, desde su experiencia como una niña que creció en el Chocó, escribiera el editorial de hoy sobre el tema. Este fue el texto que produjo:

Yudis Mosquera llegó esta semana por primera vez a Bogotá, tiene 23 años y visitó la redacción de El Espectador con la tarea de escribir el editorial de hoy sobre lo que es nacer mujer y crecer en un departamento como el Chocó.David Leonardo Carranza/El Espectador

Ser niña, adolescente o joven mujer en este país, donde siempre ha existido el machismo, es tener al frente esa barrera de manera constante. Esto hace que, según lo que nos dijeron e inculcaron, sintamos que somos incapaces. Nuestra fuerza interior, sin embargo, dice a gritos lo contrario: como niñas y mujeres, merecemos respeto; no podemos seguir siendo excluidas de nuestros sueños y metas, ni del derecho a la libertad.

Hoy vivimos en un mundo exigente que evoluciona; es decir, a diario aún hay cosas por cambiar, por transformar y por mirar desde otro punto de vista. Es hora de recapacitar y de cambiar muchas formas de pensar y de actuar. Para que no se sigan presentando estas problemáticas de vulnerabilidad en las niñas, propongo que nos observen de forma diferente. Ya no queremos seguir igual.

En muchos departamentos de nuestro país nos han enseñado que las mujeres —y aún más nosotras como niñas— no tenemos las mismas oportunidades que los hombres. En el ámbito social, económico y educativo se nos priva de muchas cosas, como la toma de decisiones, el estudio y la libre expresión. Esto se debe a algunas malas costumbres que hay en nuestros departamentos y comunidades, donde se piensa que solamente debemos ser criadas para tener hijos, cuidar la casa y realizar las labores de la misma.

En este momento del escrito me hago una pregunta: ¿Por qué se dice que las mujeres no somos capaces de liderar, de actuar y de transformar un entorno o una comunidad, si nosotras contamos con habilidades que nos permiten eliminar estos estereotipos del sexo débil que tanto daño nos hacen? Necesitamos ser amadas, respetadas, valoradas y aceptadas.

Es hora de levantarnos y ponerle nuestra marca diferente a la vida. Invito a todas las niñas para que nos empoderemos. Debemos tener el incentivo de formarnos para que, con esos nuevos pensamientos y decisiones, brindemos a la sociedad personas emprendedoras y —¿por qué no?— niñas con grandes oportunidades y capacidades que muestren al mundo entero que lo podemos lograr.

Por estas razones, hoy, 14 de octubre, las niñas queremos ser escuchadas y contarles lo invisible. Hacerles conocer las barreras y realidades que vivimos en nuestras regiones y cómo las niñas apoyamos y construimos paz.

Yo conté con la fortuna de tener una madre y profesores que de una u otra manera aportaron a mi vida y me enseñaron a luchar por lo que quiero, a decir “no” cuando es necesario y a proponer mis ideas. La lucha a la que ahora le apuesto es para que todas las niñas del país puedan tener esa oportunidad que yo tuve. Y a las que están invisibles les quiero decir algo: no se den por vencidas.

Una nota final: la desigualdad y la violencia en contra de la mujer no puede seguir siendo el tema del día. Vamos a luchar por la igualdad de género.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected]

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