Los afrocolombianos del año

¿Estamos progresando hacia la inclusión o los afrodescendientes todavía tienen obstáculos irracionales para desarrollar sus proyectos de vida y superar los prejuicios de la sociedad?

Estos profesionales destacados representan la integración a la sociedad de un grupo históricamente excluido; sin ellos no habría posibilidad de inclusión simbólica a través del reconocimiento Afrocolombianos del Año.

Por séptimo año consecutivo, El Espectador y la Fundación Color de Colombia entregaron la distinción Afrocolombianos del Año a personas cuyo trabajo aporta especialmente al desarrollo y la equidad de la población afrodescendiente del país. Con esto se gusta seguir fomentando el debate sobre un tema habitualmente marginado en las discusiones nacionales: ¿estamos progresando hacia la inclusión o los afrodescendientes todavía tienen obstáculos irracionales para desarrollar sus proyectos de vida y superar los prejuicios de la sociedad?

El premio fue creado como una medida temporal, una acción afirmativa que busca preguntarse por la representación de los afrocolombianos en los medios nacionales, en el debate público y, sobre todo, en los espacios de poder e influencia dentro de la sociedad. La esperanza ha sido que en el 2019, cuando se entregue por última vez con participación de El Espectador, tengamos un país mucho más consciente de las necesidades de esta población y, más importante aún, de los valientes y contundentes esfuerzos que sus miembros están realizando para romper con todos los prejuicios y obstáculos culturales.

Aunque no somos ajenos a la difícil realidad que aún atraviesa el país, los ganadores de este año, elegidos por un jurado conformado por Fidel Cano, director de El Espectador; el procurador general de la Nación, Fernando Carrillo; Cecilia María Vélez, exministra de Educación y rectora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano; Paula Moreno Zapata, exministra de Cultura y presidenta de la Corporación Manos Visibles; Élber Gutiérrez, jefe de Redacción de El Espectador, y Daniel Mera Villamizar, columnista de El Espectador y director ejecutivo de la Fundación Color de Colombia, dan suficientes motivos para creer que se está avanzando hacia una Colombia con mejor representación y reiteran la importancia de resaltar y estudiar el éxito de grupos en desventaja, sin dejar de lado sus problemas para encontrar posibles soluciones.

El jefe de operaciones de seguridad de la Casa de Nariño (mayor Cristian Andrés Mezú Orozco), el gerente de la EPS Mutual Ser (Justo Jesús Paz Wilches), una youtuber que redefine los cánones de belleza a través de apoyar las identidades expresadas desde el pelo (Cirle Tatis Arzuza), una magistrada del Tribunal Superior de Buga (María Patricia Balanta Medina), la presentadora del programa Leer es Volar, de Canal Capital (Andreiza Anaya), el administrador de la Secretaría de Educación del Chocó (José Camilo Córdoba), el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Luis Gilberto Murillo), el investigador científico y estratega de Johnson & Johnson (Hugo Caicedo), el gerente de la Sociedad Portuaria Regional (Víctor Julio González), un colegial de número, la mayor distinción otorgada por la Universidad del Rosario (Klarem Valoyes Gutiérrez), el director del Museo Histórico de Cartagena (Moisés Álvarez Marín), un medallista olímpico (Yuberjen Martínez) y una orquesta ya legendaria (el Grupo Niche) fueron los ganadores, ejemplos a seguir y difundir.

Estos profesionales destacados representan la integración a la sociedad de un grupo históricamente excluido; sin ellos no habría posibilidad de inclusión simbólica a través del reconocimiento Afrocolombianos del Año. Nuestro compromiso es seguir trabajando, desde el periodismo, para que este premio deje de ser necesario. La sociedad tiene que seguir haciendo su parte.

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