Los pecados de los “héroes”

Hay que decirlo sin aspavientos: el delantero chileno Arturo Vidal debió haber sido sancionado o por lo menos separado del equipo de su país tras haberse estrellado, el pasado 16 de junio, por conducir bajo los efectos del alcohol.

Pero claro, su condición de goleador, de “héroe” nacional, le permitió zafarse de lo que cualquier otro ciudadano, de lo que incluso cualquier otro jugador, no se hubiera podido zafar.

No fue sancionado y ni siquiera fue a la banca en el partido en el que Chile venció a Bolivia por 5 goles a 0. Ahora, ¿qué hubiera pasado si el infractor hubiera sido un defensa, un suplente o un jugador de menor categoría? Con un agravante: Vidal es reincidente. En 2011 el delantero y otros cuatro jugadores se presentaron borrachos a un entrenamiento, por lo que fueron suspendidos por 10 partidos cada uno.

Pero, de nuevo, en vez de sancionar a Vidal, el entrenador del combinado chileno, Jorge Sampaoli, salió a defender al delantero con argumentos tan falaces como que todo era culpa de la prensa porque a esta “le gustaba la sangre”. Faltaba más, ¿entonces los responsables son quienes informan el hecho y no quienes lo protagonizan? Tamaño cinismo. Algunos compañeros de Vidal salieron con otra defensa tan falaz como la de Sampaoli: que Vidal era humano y podía errar y, por ello, debía perdonársele.

Lo primero es obvio. Nadie lo está negando. Pero, precisamente, por ello es que Vidal, como cualquier persona, debe responder por sus actos. Es una vergüenza que alguien pueda evadirse de esa forma de sus responsabilidades. Va de nuevo: el problema es que nos acostumbramos a que los “héroes” tienen patente de corso para hacer lo que quieran. No importa si manejan borrachos con tal de que nos traigan la Copa América.

Se lo dijo el chileno Benjamín Silva (promotor de la Ley Emilia, que endureció las penas para quienes, en ese país, manejen bajo los efectos del alcohol y protagonicen accidentes en los que muera gente) al diario La Tercera: “Para Sampaoli esto es un chiste, porque lo único que le importa es ser campeón de América”. Lo que no entendieron los directivos chilenos, lo entendió un menor de seis años, quien en un video difundido por YouTube, se pregunta cómo alguien podría ser “tan torpe y tan tonto para hacer chocar su Ferrari. Estuvo feo, feo lo que hiciste”, le dice el menor a Vidal.

Los futbolistas, quienes deberían ser ejemplo de disciplina, terminan siendo una muestra palpable de ello. ¿Acaso no recordamos, todavía con dolor, la indisciplina que llevó a que una selección como la colombiana, que algunos consideraban candidata a campeona mundial, terminara haciendo el ridículo en Estados Unidos en 1994? Igual no hay que ir tan lejos, son varios los casos de jugadores colombianos, acá y en el exterior, que han sido sancionados por su indisciplina. Pésimo ejemplo.

Es peor el ejemplo, sin embargo, de quienes terminan haciéndose los de la vista gorda ante estos casos de indisciplina. Terrible mensaje el de una sociedad que le da a sus “héroes” carta cabal para hacer lo que quieran con tal de que consigan el objetivo. Hay que recordarlo: los héroes, los ídolos, no están exentos de críticas y son, de hecho, estos señalamientos los que los hacen mejorar. No volvamos dioses a quienes, como ellos mismos dicen, son seres humanos, como todos.

 

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