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Maduro no se va a legitimar

El Espectador

07 de diciembre de 2020 - 10:00 p. m.
El oficialismo venezolano ha tratado de quitarse de encima el contrapeso que representa, desde 2015, un Parlamento conformado mayoritariamente por la oposición. / Foto: AFP
Foto: AFP - CRISTIAN HERNANDEZ
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El régimen venezolano llevó a cabo un remedo de elecciones para la Asamblea Nacional (AN), que han sido rechazadas por un importante número de países que no le darán validez a la dictadura del país vecino. Sin ningún tipo de garantías para la oposición, con un árbitro electoral amañado y sin contar con una supervisión internacional independiente, el resultado no podía ser distinto a una abstención superior al 70 %. Los resultados, favorables al oficialismo, no van a darle legalidad a Nicolás Maduro y, mientras no se realicen elecciones válidas, la legitimidad la continúan teniendo la actual AN y su presidente, Juan Guaidó.

El gobierno ilegítimo ha tratado de quitarse de encima el contrapeso que representa, desde 2015, un Parlamento conformado mayoritariamente por la oposición. Desde el hostigamiento, el encarcelamiento, el exilio forzado, la tortura o el asesinato, como lo han señalado los informes de la OEA y de la ONU, Maduro trató de retomar el control de la AN, que ahora logra mediante unos comicios espurios. Hacen bien los cerca de 60 países que han reconocido a Guaidó como presidente interino de Venezuela en rechazar de plano este proceso electoral. El Grupo de Lima, que agrupa a 16 países de la región, de los cuales es parte Colombia, expresó que estos comicios “carecen de legalidad y legitimidad porque fueron llevados a cabo sin las mínimas garantías de un proceso democrático, de libertad, seguridad y transparencia, ni de integridad de los votos, ni la participación de todas las fuerzas políticas, ni de observación internacional”, y llamó a la realización de “una salida pacífica y constitucional que lleve al país a unas elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y creíbles lo más pronto posible”.

De momento, la oposición convocó a una consulta popular contra Maduro, que se hará de manera virtual, hasta el 12 de diciembre. Es un hecho simbólico, sin fuerza legal, pero que les va a permitir a los venezolanos manifestar su rechazo al régimen. El único apoyo cierto con el que cuenta la dictadura es el de las Fuerzas Armadas, así como el de Cuba, Rusia, China, Irán, Turquía y Corea del Norte. También, de manera vergonzosa, personas como José Luis Rodríguez Zapatero, Evo Morales o Piedad Córdoba, que continúan apoyando a un gobierno ilegítimo, cuyos líderes responderán ante la Corte Penal Internacional por las atrocidades cometidas.

De momento, la Asamblea Nacional ilegítima, que comenzará a actuar en enero, queda conformada, casi en un 70 %, por integrantes del Gran Polo Patriótico, que es la coalición de partidos que se unieron al oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Esto les permitirá tener cerca de 240 asambleístas de los 277 escaños en juego. Del lado opositor, un grupo de partidos pequeños obtuvieron cerca del 20 % de los votos. La constante, durante el domingo, fue la escasa presencia de votantes, lo que llevó a los oficialistas a buscar electores en las zonas donde controlan un voto cautivo. Mientras Maduro se manifestaba en Twitter diciendo que “tenemos una nueva Asamblea Nacional, hemos tenido una tremenda y gigantesca victoria”, Juan Guaidó le respondía diciendo que “la dictadura se evidencia. Luego del chantaje, el secuestro de partidos, censura, fabricar resultados e infundir terror, anuncian lo dicho: un fraude con 30 %. No le son suficientes ni para mostrarse en público”.

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El gran reto que tiene la oposición es el de actuar unida, a pesar de las evidentes divisiones internas. Como lo demuestran las encuestas, la mayoría de la ciudadanía está harta no solo de la dictadura, sino del liderazgo opositor, ante la falta de resultados concretos que lleven al cambio. De momento, la atención continúa puesta en la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca. Luego del fracaso de Donald Trump para lograr la salida de Nicolás Maduro del poder, se espera que el nuevo gobierno ponga en práctica una política efectiva que permita el retorno de la democracia a Venezuela.

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