Maniobras riesgosas e innecesarias

Los mensajes de solidaridad con las familias de las víctimas deben estar acompañados de medidas reales que garanticen la seguridad e integridad de todos los miembros de las Fuerzas Armadas del país. / Foto: @FuerzaAereaCol

Son muchas las preguntas que los investigadores de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) deben responder sobre el trágico accidente el fin de semana durante la Feria de Flores de Medellín. Tal vez la más importante, por respeto a las víctimas, sus familiares y a todos los miembros de las Fuerzas Armadas del país, es ¿por qué se llevó a cabo una maniobra tan riesgosa y a todas luces innecesaria?

Sebastián Gamboa Ricaurte, suboficial de la FAC, y Jesús Lácides Mosquera, técnico subjefe, fallecieron cuando realizaban una maniobra SPIE para desplegar la bandera de Colombia en medio del tradicional desfile de silleteros en Medellín. Pese a los esfuerzos de los organismos de socorro, la caída de cerca de 200 pies de altura terminó en una tragedia que tiene al país indignado.

Según el comandante de la FAC, el general Ramsés Rueda Rueda, “tenemos como un hecho cierto que esta cuerda no se desprendió del helicóptero; sufrió una ruptura, un corte que es precisamente el foco de esta investigación”. Se refiere a la cuerda que está hecha 95 % de nylon y 5 % de algodón y que está diseñada para sostener hasta 10.000 libras de peso, mucho más de lo que representaban los dos militares que fallecieron.

El país necesita explicaciones. Si la cuerda no se desprendió, ¿qué ocurrió? ¿Contaban los militares con todas las medidas de seguridad que exige la ley? ¿Hubo acaso negligencia por parte de la FAC? Y, de nuevo, ¿por qué se utilizan personas en maniobras riesgosas para un desfile de silleteros? ¿Dónde está la responsabilidad de quienes ordenaron que esto ocurriera?

En entrevista con La FM, el presidente Iván Duque dijo que se unía al dolor del país: “Me afectó cuando vi esas imágenes. La primera expresión es de solidaridad con las familias y la segunda es que se debe adelantar la investigación exhaustiva hasta llegar a la verdad”, dijo el mandatario, pidiéndole a la FAC que utilice expertos internacionales e independientes para evaluar lo ocurrido. Nos unimos a ese llamado: entre más ojos estudien la tragedia, más transparencia y respuestas para las familias de las víctimas.

Es cierto que la maniobra en cuestión se viene usando hace años en el país, pero el solo hecho de que ocurrió lo peor que podía suceder es señal de que se incurrió en un riesgo innecesario. Eso envía un mensaje peligroso: que la vida de los miembros de las Fuerzas Armadas no son tratadas con el respeto que ameritan.

El primer paso ineludible es que las investigaciones den frutos. Sea cual fuere el resultado, la FAC debe revelar todos los factores involucrados. En paralelo, los mensajes de solidaridad con las familias de las víctimas deben estar acompañados de medidas reales que garanticen la seguridad e integridad de todos los miembros de las Fuerzas Armadas del país. La no repetición de este tipo de tragedias es una manera de honrar la memoria de los dos militares muertos.

Acompañamos a los familiares en su dolor, a todos los militares y al país entero. Una celebración tradicional jamás debería convertirse en motivo de luto. No queda más que esperar las explicaciones debidas.

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